Bonito espectáculo el vivido esta tarde en Mozón donde los oscenses pelearon para remontar en la segunda parte e incluso tuvieron la última acción con un penalti lanzado por Carmona, con reloj a cero, que detenía el portero.

Marcador final del partido

Marcador final del partido

31-BM Huesca: Jorge Gómez (p), Carmona (4), Camas (2), Todorovic (1), Mugerza (3), Carró (3), Eloy Félez (5), Oier (4), Ariño (3), Marco Mira, Jorge Garzo (1), Marcelo (3), Arguillas (ps), Bonanno (2), Malo y Jorge Broto (ps).

31-HC Odorheiu: Rangel (p), Peral (4), Botond, Fakete, Huba (4), Ghita (7), Kuzmanoski (3), Vencel (1), Jokanovic, Komogorov (6), Onyejekwe (4) y Markez (2).

Árbitros: Peñaranda y Yagüe. Excluidos Carró (2) por el Bada; Kuzmanoski (2 y roja), Onyejekwe y Markex por el Odorheiu.

Parciales cada cinco minutos: 3-3, 5-8, 8-11, 10-13, 12-14, 15-16 (descanso) 16-18, 18-21, 23-23, 24-26, 27-28, 31-31

El Bada Huesca se fue de Monzón con la pinta de haber cumplido el objetivo trazado para el amistoso disputado contra el HC Odorheiu. El empate a 31 tantos pudo haberse desnivelado en la última acción del partido, un siete metros que marró Carmona. La victoria hubiera dado lo mismo. Ya se sabe. Los amistosos no son más que un laboratorio, un ensayo del trabajo en los entrenamientos.

Al término del encuentro, el preparador del Bada se mostró satisfecho por lo visto sobre el 40×20. Si en la previa había hablado de ser inteligente ante un equipo que le supera en fortaleza, sus chicos cumplieron con el guión previsto. Si delante te encuentras una coraza nada mejor que buscarle los puntos débiles: en este caso los extremos.

Y a ello se aplicó el Bada Huesca, movilidad con y sin la bola para mover a la defensa rival, captar sus huecos y filtrar la bola para que llegaran los extremos con ventaja.

El primer acto se cerró con fallos en el lanzamiento del Bada ante una buena portería rumano. Se perdieron algunos balones y eso facilitó que el siete rumano gozara de varias ventajas en el marcador.

El segundo acto tuvo un guión similar. Casi siempre mandó el siete rumano, pero sin lograr nunca abrir hueco. Al final esa bola de siete metros pudo dar el triunfo, pero la conclusión hubiera sido la misma: un buen amistoso ante un buen rival.