Nada mejor que jugar con el enorme yunque de la presión para desplegar una defensa de quilates con la que cimentar una victoria.

Marcador final del partido

Marcador final del partido

77-Magia Huesca: Gintvainis (19), Lafuente (2), Gantt (15), Fontet (12) y Bulic (12). Quinteto inicial. Motos (12), Gunjina, Portalez y Pablo Pérez (5).

70-UF Oviedo: Daniel Pérez (13), Lofber (2), Víctor Manuel (5), Jesperson (13) y Dos Anjos (10). Quinteto inicial. Carlos Martínez (2), Santana (6), Manuel Rodríguez (6), Hernández (10) y Sans (3).

Árbitros: Zamora y Lecuona. Eliminados por personales Fontet del Magia Huesca y Lofber por el UF Oviedo.

Parciales: 14-18, 17-14, 14-13, 15-15 y 17-10.

No ha sido un triunfo cualquiera. Ganar al Unión Financiera Oviedo es más que meritorio. Sobre todo cuando tu navegas en la penúltima plaza y ves que tu barco va directo a la tormenta perfecta. El próximo encuentro contra el Barça B se encara de forma distinta. Convencido de que tu baloncesto es capaz de derribar a un equipo armado para ascender a la ACB, el depósito de optimismo se llena. Por si fuera poco, el Marín perdió en su duelo con el Clavijo lo que la sufrida victoria del Magia Huesca es más importante aún porque abandona las plazas de descenso.

Oviedo salió del Palacio de los Deportes preguntándose cómo es posible que cayera derrotado ante el penúltimo clasificado. Magia Huesca trabajó la defensa desde su aro. Se puso la coraza, bajó la celada de la armadura y peleó desde la primera hasta la última bola. Y desde la seguridad de tu castillo es cuestión de tiempo que el enemigo caiga. Bueno, al menos facilita las cosas. En un día previo al carnaval, hasta el ‘Andrés Montes’ de la mesa gozó.

El quinteto de Guillermo Arenas se aferró a una defensa épica. La del segundo cuarto con Pérez, Gintvainis y Gantt fue memorable. El primer cuarto dejó esa impresión de que Oviedo es un equipo más redondo que Huesca Magia que aguantó perfectamente la embestida de los asturianos con canastas hasta cierto punto más cómodas que las que conseguía Magia. Flotaba en el ambiente esa sensación de que tarde o temprano Oviedo terminaría imponiéndose gracias a la profundidad de su banquillo. El segundo cuarto fue clave. La determinación del Peñas en defensa posiblemente planteó serias dudas al rival. Esa situación en la que cuando crees que el rival va a terminar ofreciendo bandera blanca resulta que termina ganándote esos 10 minutos (17-14) y te vas al vestuario con incertidumbre.

El regreso al segundo capítulo del partido se abrió con cierta similitud a lo visto en los 20 primeros minutos. Pero la realidad es que Magia Huesca empezó a virar de forma lenta, pesada y creíble. Se creyó en posesión de la victoria y terminó desquiciando a su rival, sobre la pista y sobre el banquillo con un Carles Marco que se desgañitaba con los suyos. El partido se fue a la prórroga con la seguridad de que el tiempo añadido daría la victoria a un Peñas, sencillamente, colosal.

Fotos: C.Pascual