La Sociedad Deportiva Huesca comunicaba en la mañana de hoy, que no se había llegado a un acuerdo de renovación con Juan Antonio Albacete Anquela y que por tanto daban por finalizada la relación contractual que les ha unido durante el último año y medio.

Anquela en el partido frente al Real Valladolid en el Alcoraz / Foto: C.Pascual

Tres escuetos párrafos despedían de manera escrita al que por números se ha convertido durante la última temporada en el mejor entrenador del equipo oscense durante sus más de cien años de historia, dejando el listón muy alto para los entrenadores venideros.

Anquela llegó a El Alcoraz en noviembre de 2015 reclutado con urgencia tras un mal arranque en el segundo periplo azulgrana por Segunda División que se había cobrado el puesto del técnico que logró el último ascenso al fútbol profesional, Luis García Tevenet. Con más detractores que simpatizantes, incluso dentro del vestuario, el veterano preparador hizo gala de su experiencia en la categoría y se enfundó el mono de trabajo para intentar conseguir el objetivo, nunca sencillo, que le habían impuesto. Era su segunda etapa en el banquillo altoaragonés tras una experiencia en Segunda División B durante la temporada 2004/2005 que por fortuna terminó también con la permanencia en el bolsillo.

Observó la baraja y puso las cartas sobre el tapete. La plantilla ya estaba confeccionada y no tenía mucho margen de maniobra, por eso en las primeras semanas se vieron diferentes esquemas que no acaban de llevar su sello. Con el paso del tiempo encontró en el 4-2-3-1 una imagen táctica de su agrado que además era capaz de cosechar resultados positivos, quedándose definitivamente como formación predeterminada. El punto de inflexión fue la victoria frente al Almería (1-2) que desde entonces catapultó al Huesca y le hizo conseguir la permanencia matemática con holgura además de ganar en campos como El Sadar o Butarque, que al año siguiente vieron fútbol de Primera División. Tras un dulce sabor final, el técnico decidió renovar para hacerse cargo del primer equipo desde julio.

Durante ese verano escaparon grandes jugadores como Darwin Machís o Fran Mérida pero se consiguió cimentar una gran base sobre la que actuar. La campaña que finalizó en Getafe hace unos días comenzó con la sensación de poder hacer algo grande y la ilusión se apoderó de la ciudad gracias a su equipo de fútbol más representativo, que acostumbraba a puntuar cada fin de semana para gozo del aficionado. Además, espectáculo y goles iban de la mano siendo rara la vez que se dudaba de un equipo que acabaría jugando la promoción de ascenso a Primera División escribiendo una nueva y dorada página en el cuaderno de bitácora de la entidad con nombres y apellidos.
Una primera y pronta negativa a la firma de renovación no impidió que el Huesca propusiera una nueva al término del ejercicio, que también fue desestimada. Proyectos mayores habían encandilado al jienense, que nunca manifestó públicamente sus intenciones aunque de sus palabras y también de sus silencios se sacaban claras conclusiones.

Anquela deja huella y buen recuerdo para todos o la mayoría de aficionados y prensa. Un hombre sencillo, claro, directo y pasional que puede haber señalado el camino a seguir de aquí en adelante. Frases como “hay que pelear hasta el último segundo del último partido” o cuando llamó “mueble” a un Samu Sáiz del que ha sabido exprimir sus mejores dotes, serán siempre recordadas de forma paralela al mencionar el paso del andaluz por estos lares.

Creador del ‘partido a partido’ antes de ser afamado por Simeone -según dijo él mismo-, Juan Antonio enseñó en Huesca que el objetivo siempre es ganar el siguiente choque y que no hay que mirar más allá del próximo fin de semana. Dice adiós una filosofía propia y una manera de entender esto dejando un hueco libre en la banda de El Alcoraz que espera no estar vacío por mucho tiempo.