Bada jugó un gran partido, librando una intensa batalla con altibajos, pero la fortuna no estuvo de su lado al final. En una acción clave cerca del cierre, no logró aprovechar un rebote crucial que le habría dado la última posesión para buscar el empate.
37-Puente Genil: Carvalho (p), Cuenca (3), Dukic, Sousa (2), Serrano (5), Semedo (3), Mario Dorado (10). Siete inicial. De Hita (ps), Simonet (1), Bernabéu (6), Aizen (2), Estepa (1), Mccormik, Cabello, Ramos (4).
36-Bada Huesca: Tekaya (p), ‘Charly’ (1), Samuel Cordiés (2), Ignacio Suárez (9), Artur Parera (3), Frank Cordiés (9), Daniel Pérez (6). Siete inicial. Gabor Decsi (ps), Nenadic (1), Rafa Paulo (2), Óscar García (2), Ian Moya, Tchitombi (1), De Souza, Nasarre, Yoel Cuni.
Parciales cada cinco minutos: 1-3, 3-6, 7-9, 10-11, 13-14, 16-16 (descanso) 18-19, 22-21, 25-25, 28-29, 32-31, 37-36.
Árbitros: Pérez Acedo-Toro Ponce. Excluidos Dukic 6’, Estepa 18’, Semedo 26’ y 54’, Serrano 33’ por Puente Genil; Parera 5’, Nenadic 26’ y 54’, Fabricio 35’ y 45’, Samuel Cordiés 50’ por el Bada Huesca.
Con dos sietes similares jugar sobre el 40×20 de Puente Genil es un infierno. Pasan tantas cosas tan intensas que los minutos parece que tienen más de 60 segundos. El banquillo aprieta de lo lindo, su afición también. Y así las cosas, hay que tener mucha personalidad para hacerse valer. Por eso, cuando el partido entró en su fase decisiva, la mesa no se atrevió a pitar una exclusión al equipo local de libro. Entró un jugador antes de lo reglamentado y la mesa se arrugó. Venía precedida la acción de un incipiente barullo entre los jugadores con Simonet y Nenadic de protagonistas más Semedo metiendo cizaña. Buscó un falso equilibrio para firmar una injusticia.
Pero refugiarse solo en esa acción, aunque decisiva, no justifica únicamente el resultado final. Bada Huesca salió contra Puente Genil con la portería para Bekaya en lo que ha sido el regreso a la que fue su casa e Ignacio Suárez a los mandos en la dirección. El bilbaíno volvió a encontrarse. El central es de esos jugadores que cuando cogen confianza con la primera bola importante se va arriba. Y esta vez la pilló y firmó una buena dirección de juego.
El siete aragonés ha vuelto a refrendar que tiene un siete claro. Y mientras ese siete tracciona, hay vida. Y también que es un equipo previsible porque le faltan elementos. Por ejemplo, Yoel Cuni no tuvo minutos y eso significa que sobre el pape se le cae un peso pesado. Aún así, sostuvo el gobierno en el electrónico durante buena parte del primer acto. Hasta la entrada bajo palos de quien fue en su día portero del BM Huesca, don Álvaro de Hita. Parece que no pasan los años. Un tipo cosecha de 1977 que sigue marcando diferencias. Aguó la fiesta hasta el punto de que cerró la primera parte con un 55% de acierto bajo palos. Facilitó que su equipo le diera la vuelta al marcador para poner el 16-15 en el electrónico, aunque acabo esa primera parte con empate a 16.
Gabor Decsi cogió el testigo de la portería del Bada Huesca en el inicio del segundo acto. Jugar en Puente Genil significa que o bien marcas diferencias en el electrónico o lo vas a pasar mal. Con 21-19, Nolasco paró el reloj en el 38. El síntoma de que los andaluces iban hacia arriba estaba claro. Encontraban camino de gol por sus extremos. Bernabéu y Dorado han sido una pesadilla y el centro de su defensa un martirio para Artur Parera al que, un partido más, lo han machacado. Ha sacado varios siete metros, pero la sensación es que siempre le pitan de menos.
Lo mejor era que Bada no se iba del partido. Incluso llegó a poner el 26-28 con un gol de Ignacio Suárez. Pero llegar a los minutos más calientes del encuentro con tan escasa diferencia sobre esa pista no es garantía de nada. Puente Genil buscó frenar a Frank Cordiés, que dejó latigazos para los mejores goles de la jornada, con una mixta y luego el barullo y la presión donde los andaluces se sienten muy cómodos bastó para llevarse el encuentro.