El siete altoaragonés cuaja un gran partido ante uno de los aspirantes a Europa, sobreponiéndose a las bajas y a un inicio gris de la segunda mitad. El empate ante el Atlético Valladolid alimenta la esperanza de la permanencia en una Liga ASOBAL sin tregua.
30-Bada Huesca: Bekaya (p), Dani Pérez (5), Frank Cordiés (3), Ignacio Suárez (8), Artur Parera (1), Meris (2) Charly. Siete inicial. Pablo Casterad (ps), Nenadic, Samuel Cordiés (2), Souza (1), Ian Moya (6), Alfonso Rodríguez (1), Óscar García (1), Tchitombi, Saa.
30-Valladolid: Bar (p), Da Silva (3), Gedo (3), Jorge Serrano (4), Jozinovic (1), Lucas (3), Miguel Camino (2). Siete inicial. César (ps), Karapalevski (4), Tao Gey (2), Alejandro Díaz (1), Rares (2), Pablo Herrero (3), Toledo (2), Carvalho.
Parciales cada cinco minutos: 3-3, 6-5, 9-7, 11-11, 12-13, 14-15 (descanso) 14-17, 19-20, 20-21, 24-23, 27-26, 30-30.
Árbitros: Oyarzabal-Zelegueta. Excluidos Óscar García 50’ por el Bada Huesca; Rares 20’, Da Silva 27’ por Valladolid
El Bada Huesca ha sumado este miércoles un punto de los que valen doble, no tanto por la clasificación (donde las urgencias siguen apretando) sino por la moral. El empate ante el Atlético Valladolid, séptimo clasificado y aspirante a los puestos nobles, demuestra que la tropa de José Nolasco tiene pulso y argumentos para pelear la salvación en esta segunda vuelta que acaba de arrancar.
El equipo oscense sigue castigado por la enfermería. Con la ausencia de última hora de Gabor Decsi, toda la responsabilidad en la portería recayó sobre un Ben Tekaya que terminaría siendo decisivo. El inicio fue esperanzador con la vuelta de Meris, quien tras meses de lesión forzó un siete metros clave que Dani Pérez no desaprovechó. Pese a la envergadura de los defensas pucelanos, el Bada Huesca mantuvo el tipo con una defensa 6:0 muy móvil, tratando de anticiparse siempre a tipos corpulentos como Gedo o Rares.
Tras un primer acto equilibrado (14-15), el inicio de la segunda mitad amenazó con romper el partido. Seis minutos de desconcierto local permitieron al equipo de Pisonero irse cuatro arriba (14-18). Parecía que el guion de las derrotas ajustadas se repetía, pero el Bada reaccionó con orgullo.
Liderados por un mariscal como Nenadic en defensa y la magia de Ignacio Suárez en la dirección, los oscenses recortaron distancias. Mención especial merece el extremo Ian Moya, que firmó acciones de gran factura estética y efectividad.
Los últimos cinco minutos fueron un intercambio de golpes con el 28-28 en el luminoso. En el momento de la verdad, Ben Tekaya emergió bajo palos con una parada salvadora que certificó el 30-30 definitivo. Si bien queda el sabor agridulce de los errores cometidos ante el portero visitante Juan Bar en situaciones de ventaja, el punto se celebra como una victoria táctica y emocional.
El Bada Huesca inicia así su camino hacia la salvación, mirando de reojo a sus rivales directos pero con la certeza de que, jugando con esta intensidad, el objetivo está al alcance.