Vergonzosa imagen de una SD Huesca que regaló 80 minutos de fútbol y fue un juguete roto en manos del Mirandés. Los de Bolo, inoperantes y sin alma hasta el gol tardío de Enol, resucitan al último de la fila en una tarde para el olvido en El Alcoraz.

1-SD Huesca: Dani Jiménez; Carrillo, Joaquín (Javi Mier 15′), Pulido, Julio Alonso (Ro Abajas 46′); Sielva, Seoane (Enol 59′), Portillo; Dani Ojeda (Jordi Martín (73′), Cantero (Laquintana 46′) y Escobar.

2-CD Mirandés: Juanpa; Juan Gutiérrez, Maras, Cabello, Novoa (Tamarit 97′), Medrano; Selvi, Bauzá, Ali Houary (Martín 86′); Javi Hernández (Thiago 86′) y Carlos Fernández (Suren 37′).

Árbitro: Rafael Sánchez (comité murciano). Amonesta a Julio Alonso, Dani Ojeda y Ro por la SD Huesca; y a Maras, Bauzá y Juanpa por el CD Mirandés.

Goles: 0-1, min. 20: Javi Hernández. 0-2, min. 58: Maras. 1-2 min. 79: Enol.

Incidencias: partido correspondiente a la jornada 27 de LaLiga Hypermotion disputado en El Alcoraz ante 6.110 espectadores. Antes del partido, el presidente de la Fundación Alcoraz, Jorge Costa, ha entregado a la AECC de Huesca un cheque con lo recaudado en la Carrera Contra el Cáncer.

La SD Huesca firmó este sábado uno de sus peores partidos de la temporada tras caer derrotada ante un Mirandés que, pese a llegar como colista, fue el único dueño del césped durante la mayor parte del encuentro. La «ley del ex» personificada en Javi Hernández (autor de un gol y una asistencia) y la falta de fluidez de los locales condenaron a un equipo que solo mostró orgullo cuando el reloj ya agonizaba. El plan de Bolo se desmoronó apenas empezar; a los 15 minutos, el debutante Joaquín Fernández tenía que abandonar el campo por una lesión en el isquio, obligando a una reestructuración defensiva que nunca cuajó. La entrada de Javi Mier, tras más de un año de inactividad, no logró frenar a un Medrano que fue una pesadilla constante por la banda.

El primer golpe llegó en el minuto 20, cuando el exazulgrana Javi Hernández cazó un balón en el área y fusiló a Dani Jiménez para poner el 0-1. Lejos de reaccionar, el Huesca se mostró plano, con las líneas excesivamente separadas y un Escobar que fue una isla desierta en ataque. Solo los destellos aislados de Cantero y un cabezazo de Portillo inquietaron mínimamente antes de un descanso marcado por la sonora pitada de la grada. Bolo agitó el árbol en vestuarios dando entrada a Ro y al debutante Laquintana, pero el guion no cambió. Antes de la hora de juego, Maras sentenciaba con el 0-2 a la salida de un córner botado, de nuevo, por un Javi Hernández estelar.

Con el marcador en contra y los nervios a flor de piel, el equipo fue un despropósito de pases perdidos hasta que apareció la fe de Enol. En el minuto 79, el canterano conectó un testarazo impecable tras un centro de Jordi Martín para recortar distancias y prender la mecha del «sí se puede». Los últimos diez minutos fueron un asedio total: Juanpa sacó una mano milagrosa a otro cabezazo de Enol y el propio delantero rozó el empate en un descuento de ocho minutos que se hizo eterno. Sin embargo, el arreón final no bastó para tapar las carencias de un Huesca que «murió en la orilla» por no haber querido nadar desde el principio. Una derrota justa que obliga a reflexionar sobre la fragilidad de un equipo que hoy fue un juguete roto en manos del último de la fila.