El equipo de Hidalgo consigue darle la vuelta al marcador y firma una gran victoria que pudo afearse en la última jugada con un penalti que paró Dani Jiménez.
2-SD Huesca: Dani Jiménez; Valentín (Toni Abad 80′), Loureiro, Blasco, Pulido, Vilarrasa; Sielva, Kortajarena (Jordi Martín 84′), Javi Hernández (Javi Mier 80′), Soko (Joaquín 68′) y Enrich (Unzueta 68′).
1-SD Eibar: Magunagoitia; Corpas, Carrillo, Arambarri, Cristian; Nolaskoain (Matheus Pereira 74′), Sergio Álvarez, Guruzeta (Bautista 80′), Madariaga (Slavy 84′), Puertas (Alkain 74′) y Pascual.
Árbitro: Moreno Aragón. Amonestò a Javi Hernández, Vilarrasa y Blasco por parte de la SD Huesca y a Sergio Álvarez, Corpas y Carrillo por parate de la SD Eibar.
Goles: 0-1, min. 9: Pascual. 1-1, min. 39: Soko. 2-1, min. 76: Sielva, de penalti.
Incidencias: partido correspondiente a la jornada 18 de LaLiga Hypermotion disputado en El Alcoraz ante 3.660 aficionados.
El Huesca sigue de dulce y ha conseguido darle la vuelta a un marcador adverso, algo que no hacía desde 2021 y ante un rival como el Éibar. El fútbol es así y se ha escrito mil veces aquello de que cuando no aprovechas tus oportunidades, el rival te saca los colores. El Éibar pasó por encima del Huesca durante buena parte del primer acto, se adelantó en el marcador muy pronto, dominó de forma clara en ese periodo y perdió.
Se buscó la tercera victoria consecutiva -tras vencer en el Carlos Tartiere y eliminar al Nástic en Copa- y Antonio Hidalgo repitió la alineación que ya propuso contra Oviedo. Solo lo había hecho dos veces en el Huesca y en los dos precedentes se contaron por derrotas. El técnico acabó encantado con la victoria por 0 a 3 del Carlos Tartiere y en Copa pudo reservar a todos sus titulares menos a Jeremy Blasco. El técnico alistó a Soko tras pasar toda la semana entre algodones lo que es un plus de velocidad en los balones al espacio.
Y el Éibar fue quien abrió el marcador. Error garrafal de Kortajarena y Pascual no perdonó ante Dani Jiménez. Los vascos entraron al partido con intensidad, cerrando espacios y cualquier hueco para anular a un Huesca que no encontró la manera de desactivar el juego de los armeros. Pulido, en un mal despeje, volvió a sembrar inquietud, aunque por fortuna no pasó de allí. En ataque buscó la banda de Valentín y Loureiro para hacer daño.
Los guipuzcoanos pusieron ampliar el marcador y Dani Jiménez lo evitó. Quedaba mucho por delante, pero la música desafinaba para los intereses oscenses. El asedio iba a más. Hasta tres córner de forma consecutiva de los eibarreses, que dominaba con comodidad ante un Huesca incapaz de enlazar cuatro pases seguidos con criterio y menos aún con fútbol en el ecuador del primer acto.
El Huesca lo intentó, pero es que el Éibar jugó ordenado, con criterio, tapando huecos y sin dar opción a los de Hidalgo incómodos e incapaces de contrarrestar salvo las individualidades de Valentín que arrancaba con fuerza para buscar la ruptura de la defensa eibarresa, que sujetaba de forma perfecta a Enrich y anulaba a Soko. Sin fútbol enlazado tocó tirar de balón largo y cazar una de cara o de segunda jugada. Así estaban las cosas cuando Hidalgo habló con Sielva, modificó su posición y el Huesca empezó a canalizar mejor su fútbol. En una de las pocas oportunidades construidas ante Magunagoitia Soko ganó la partida al central y embocó el balón puesto por Vilarrasa.
Y el Huesca arrancó con fuerza el segundo acto exigiendo al máximo a Magunagoitia que puso una mano de piedra a Javi Hernández en una contra de poderío de Soko. Si durante muchos minutos flotó el 0-2, el partido estaba más cerca de que el Huesca se pusiera por delante en el marcador. Era otro Huesca. Si el Éibar se había agigantado durante muchos minutos, ahora ya no. Y si los guipuzcoanos no habían sacado provecho de su juego, el Huesca era quien tenía la oportunidad de darle la vuelta al marcador. Javi Hernández tuvo una segunda oportunidad de gol en un mano a mano, pero perdonó.
Hidalgo fue el primer técnico en mover el banquillo. Puso a Joaquín y Unzueta por Soko y Enrich. Y el malagueño sigue de dulce. Forzó un penalti y Sergio Álvarez picó para que Sielva adelantara al Huesca en el marcador con el que 1.385 días después (3-2 contra el Granada) conseguía darle la vuelta a un marcador adverso. Si el Huesca había empezado el partido tímido y sobrepasado, acabó poderoso ante un Éibar al que le reanimó el árbitro con uno de esos penaltis increíbles… y que Dani Jiménez frenó a Corpas. La fiesta estaba más que justificada.