Dos goles tempraneros del Sporting en el inicio de la segunda mitad neutralizan la mejoría del conjunto de Bolo, que sigue sin encontrar la fórmula para ganar lejos de casa.

2-Real Sporting: Yáñez; Guille Rosas, Diego Sánchez, Cuenca (Perrin 64′), Brian Oliván (Queipo 88′); Manu Rodríguez, Nacho Martín (Pablo García 88′), Gelabert, Corredera, Dubasin y Ferrari (Justin 88′).

1-SD Huesca: Dani Jiménez; Toni Abad, Carrillo, Pulido, Julio Alonso (Ro 84′); Jesús Álvarez (Enol 73′), Sielva, Portillo, Dani Ojeda (Enrich 84′), Cantero (Seoane 73′) y Escobar (Efe 73′).

Árbitro: Gorka Etayo. Amonesta con amarilla a Rosas, Perrin y P. García por el Sporting; y a Portillo por la SH Huesca.

Goles: 1-0, min. 46: Ferrari. 2-0, min. 53: Manu. 2-1, min. 58: Sielva.

Incidencias: partido correspondiente a la jornada 25 disputado ante 21.987 aficionados, jugado en el estadio de El Molinón (Gijón)

La historia se repite para la SD Huesca cuando le toca actuar como visitante. Pese a mostrar una imagen más competitiva y valiente que en jornadas anteriores, el equipo altoaragonés regresó de vacío de su visita a Gijón. Un inicio de segunda parte desastroso, donde encajaron dos goles en apenas siete minutos, echó por tierra el trabajo serio realizado durante el primer acto. Con este resultado, el Huesca sigue evidenciando su fragilidad fuera de El Alcoraz, sumando apenas ocho puntos a domicilio en lo que va de curso.

Tras una primera mitad equilibrada, donde el portero Dani Jiménez salvó a los suyos con una intervención providencial ante Ferrari, el guion se rompió tras el descanso. En el minuto 46, el propio Ferrari no perdonó esta vez y cazó un centro de Guille Rosas para batir al meta andaluz. Sin tiempo para reaccionar, Manu Rodríguez firmó la sentencia en el 53′ con un disparo imparable desde fuera del área que se coló por la escuadra.

Lejos de rendirse, el Huesca dio un paso adelante. Óscar Sielva recortó distancias con su especialidad: un magistral lanzamiento de falta directa que devolvió la esperanza a los azulgranas. A partir de ahí, el equipo de Bolo encerró al Sporting en su área, buscando el empate con más voluntad que claridad.

Bolo intentó agitar el encuentro dando entrada a Seoane, Efe y Enol, pero el muro asturiano se mantuvo firme. Aunque el Huesca terminó dominando la posesión y volcando su juego por las bandas, la falta de precisión en los centros y la solidez defensiva del Sporting impidieron que el marcador volviera a moverse.