Debut de pesadilla para José Luis Oltra en un Alcoraz que empieza a oler el miedo. Ni el cambio de dibujo, ni la superioridad numérica durante más de media hora sirvieron para camuflar las carencias de un equipo que es un flan en defensa y un manojo de nervios en ataque. El Almería de Rubi, más serio y contundente, se llevó los tres puntos en un partido marcado por el VAR y la alarmante apatía azulgrana.
1-SD Huesca: Dani Jiménez; Carrillo (Luna 70′), Piña, Pulido, Jordi Martín (Ro Abajas 80′); Sielva, Seoane, Portillo (Enrich 61′), Laquintana (Javi Mier 80′), Dani Ojeda (Cantero 70′) y Escobar.
3-UD Almería: Andrés Fernández; Luna (Chirino 80′), Ely, Bonini, Álex Muñoz; Lopy, Dzodic, Arribas (Arnau 80′), Leo Baptistao, Embarba (Nico Melamed 90′) y Miguel De La Fuente (Soko 70′).
Árbitra: Marta Huerta de Aza. Amonesta a Luna y De La Fuente por parte del Almería; y a Jordi Martín por parte de la SD Huesca. Expulsa con roja directa a Baptistao del Almería.
Goles: 0-1, min.11: Baptistao. 1-1, min. 23: Dani Ojeda. 1-2, min. 33: Arribas (p). 1-3, min. 73: Lopy.
Incidencias: partido correspondiente a la jornada 31 de LaLiga Hypermotion disputado en El Alcoraz ante 6.245 espectadores.
Mucho 5-4-1 en el papel, mucha presión adelantada y mucho «rock and roll», pero la realidad es que a este Huesca se le desafina la guitarra en cuanto le soplan. Oltra quiso proponer un intercambio de golpes y se olvidó de que, para boxear, primero hay que saber cubrirse la cara. El partido nació torcido con un error grosero en la salida de balón de la defensa que Baptistao no perdonó tras un rechace de Dani Jiménez. Aunque Dani Ojeda se inventó un golazo desde fuera del área para empatar en el 23′, la alegría duró lo que tarda el VAR en confirmar la torpeza de Piña: el central cometió un penalti tan clamoroso como innecesario sobre De La Fuente, demostrando que a veces la intensidad mal entendida es el peor enemigo. Arribas no falló desde los once metros y puso un 1-2 que pesó como una losa.
Lo más preocupante no fue el marcador, sino la incapacidad de reacción. En el minuto 57, Baptistao veía la roja directa tras una entrada sobre Pulido. Con más de media hora por delante y un hombre más, el Huesca de Oltra no solo no asedió al Almería, sino que mostró su cara más apática. Oltra se precipitó quemando las naves con Enrich, Luna y Cantero, desnudando a una defensa que ya de por sí hace aguas. El resultado fue un suicidio táctico: mientras el Huesca se perdía en conducciones estériles, el Almería aprovechó la pasividad funcionarial de unos centrales que parecen estatuas para que Lopy sentenciara con una vaselina sutil en el 73′. En ese gol, la zaga local directamente dimitió de sus funciones.
Si hay que rascar algo positivo en medio del desastre, fue el despertar de Laquintana por la derecha y la voluntad de Seoane, pero son brotes verdes en un campo yermo ante la falta de jerarquía de los capitanes y la nula aportación de los hombres de refresco. La actuación arbitral de Marta Huerta tampoco ayudó, desquiciando a una grada que pasó de la ilusión del debut a un silencio sepulcral, propio de un funeral deportivo. A Oltra le queda claro el diagnóstico: antes de querer «robar y correr», el Huesca tiene que aprender a no regalar goles de patio de colegio. El «rock and roll» está muy bien para las fiestas, pero ahora mismo este equipo suena a réquiem por la falta de sangre de sus protagonistas.