El técnico de la SD Huesca confía en la mejoría táctica de su bloque para asaltar el feudo del Éibar y devolver con un triunfo el apoyo de una afición volcada.
La SD Huesca afronta una de sus paradas más complicadas en el calendario con la visita a Ipurua este domingo. El preparador azulgrana, José Luis Oltra, no oculta la importancia crítica del choque ante el Éibar, consciente de que el crecimiento del equipo debe cristalizar ya en forma de puntos. Según el técnico, el vestuario está «preparado y con ganas» de transformar las buenas sensaciones recientes en una victoria necesaria para la moral colectiva. Oltra ha insistido en que el equipo está asimilando los «matices» tácticos que ha intentado instaurar desde su llegada. Para el valenciano, la clave del éxito en Éibar pasa por la regularidad durante el tiempo reglamentario: «Hay que trasladarlo en hacer un partido bueno en la línea de los dos últimos pero los 90 minutos». En este sentido, el entrenador subrayó la urgencia de blindar la defensa sin perder el colmillo arriba, fijando como objetivo «cerrando la portería, que es algo que no hemos conseguido, y manteniendo la amenaza ofensiva».
Respecto a la disponibilidad de la plantilla, el técnico ofreció un respiro a la afición al confirmar que tanto Sielva como Seoane estarán previsiblemente en la convocatoria, mientras que Joaquín y Toni Abad siguen siendo duda a falta de las últimas sesiones de entrenamiento. El entrenador analizó también su filosofía de juego, destacando que su modelo se adapta a la «cultura del club» y a las piezas que tiene sobre el tablero, pues «no puedes ir contra la cultura porque, si no, estás más cerca de pegarte un guantazo». Aunque reconoce que al Huesca le gusta el protagonismo, prioriza la eficacia sobre la estética: «Quiero que el equipo proponga para dañar al rival». Además, puso en valor el esfuerzo defensivo mostrado tras el bache ante la Cultural Leonesa, señalando que ahora son un bloque «más sólido y solidario» porque han decidido mejor «cuándo tenemos que apretar alto y juntarnos».
Con el margen de error reduciéndose cada semana, Oltra huye de los cálculos matemáticos pero asume la presión del calendario. «No tenemos que fijarnos tanto en la clasificación, pero lo que queda son finales«, sentenció el técnico, quien cree que el grupo está «un punto más cerca que la semana pasada y probablemente con mejores sensaciones«. El objetivo en Ipurua trasciende lo clasificatorio; se trata de una cuestión de fe: «Para que realmente vaya bien y la gente crea, hay que ganar para que el Huesca tenga más credibilidad y confianza, y se genere ese punto de energía más positiva«. Finalmente, el técnico quiso dedicar unas palabras de agradecimiento a los seguidores oscenses, admitiendo que el grupo tiene una deuda pendiente: «Lo único que me gustaría de corazón es que ganemos. Tenemos que devolver ese cariño».