Nueva derrota del conjunto oscense, que ya encadena diez jornadas sin conocer la victoria. Los errores defensivos y la falta de pegada condenan a un equipo que se queda a cinco puntos de la salvación a falta de solo seis finales.
2-SD Eibar: Magunagoitia; Cubero, Nolaskoain (Arambarri 8′), Jair Amador, Arbilla (Arrillaga 69′); Garrido (Olaetxea 63′), Sergio Álvarez, Mada (Javi Martínez 63′), Corpas, Adu Ares (Guruzeta 69′) y Martón.
1-SD Huesca: Dani Jiménez; Toni Abad (Sielva 60′), Piña, Carrillo, Julio Alonso; Jesús Álvarez (Cantero 80′), Javi Mier, Portillo, Jordi Martín (Liberto 60′), Luna (Ro Abajas 80′) y Enol (Enrich 69′).
Árbitro: Lax Franco. Amonesta con tarjeta amarilla a Portillo y Dani Jiménez por el Huesca; y a Olaetxea Sergio Álvarez y Martón por el Eibar. Expulsa con roja directa a Julio Alonso del Huesca.
Goles: 1-0, min. 50: Martón. 1-1, min. 70: Javi Mier. 2-1, min. 79: Sergio Álvarez.
Incidencias: partido correspondiente a la jornada 36 de LaLiga Hypermotion disputado en el estadio de Ipurúa ante 5.476 espectadores, un centenar de ellos aficionados azulgranas desplazados.
El Éibar hurgó en la herida de una SD Huesca que parece haber olvidado cómo ganar. El partido en Ipurua comenzó con el guion previsto: un equipo armero dominador y un Huesca agazapado, intentando frenar la hemorragia de confianza que arrastra desde febrero. La resistencia duró apenas veinte minutos. Un desajuste en la marca tras un saque de esquina permitió al conjunto local adelantarse, obligando a los de Antonio Hidalgo a remar contracorriente una vez más. A pesar de los intentos de reacción y de una mejora notable en la intensidad durante el tramo final de la primera parte, la sensación de peligro real sobre la portería eibarresa fue mínima.
Tras el descanso, el Huesca mostró su mejor cara. Un chispazo de orgullo permitió lograr el empate provisional, devolviendo la esperanza a los aficionados desplazados. Sin embargo, la alegría fue un espejismo. En el minuto 78, una contra fulminante del Éibar terminó por sentenciar el choque, dejando al Huesca lamiéndose las heridas y con la mirada perdida en el césped. Con este resultado, el Huesca firma una estadística de descenso: solo 4 puntos sumados de los últimos 30 posibles. La sangría de puntos es insostenible para un equipo que, jornada tras jornada, ve cómo la permanencia se aleja mientras los rivales directos empiezan a sumar.
La situación no permite más lamentos. El próximo fin de semana, El Alcoraz acogerá un derbi aragonés contra el Real Zaragoza que ha pasado de ser una cita de rivalidad histórica a una cuestión de supervivencia pura. Si el Huesca no logra romper la maldición de los diez partidos sin ganar ante su eterno rival, el descenso a la Primera RFEF pasará de ser una amenaza a una realidad casi inevitable. El dato es demoledor: el Huesca no gana un partido oficial desde el pasado 15 de febrero; han pasado más de dos meses de sequía absoluta que han hundido al equipo en la penúltima posición de la tabla.