Los pupilos de José Nolasco mostraron una cara competitiva en el Palau Blaugrana, rotando a su plantilla y dosificando esfuerzos de cara a las finales que restan por la permanencia.
42-Barcelona: Nielsen, Aléix Gómez (5), Blaz Janc (3), Domen Makuc (3), Luis Frade (4), Carlsbogard (3), Ian Barrufet (5) -siete inicial-, Mem (7), Djorjie Cikusa (1), Yehia Elderaa (1), Ludovic Fábregas (2), Petar Cikussa (1), Óscar Grau (1), Daniel Fernández (5), Adriá Sola (1) y Haligrimsson.
25-Bada Huesca: Gabor Decsi, Alfonso Rodríguez (5), Saa Amjad (2), Wilson Davyes, Artur Parera (5), Samuel Cordiés (3), Ian Moya (1) -siete inicial-, Ignacio Suárez (2), Dani Pérez (1), Fabricio de Souza (3), Óscar García (2), Aurelien-Morgan Tchitombi, Bruno García (1) y Fradj Ben Tekaya.
Árbitras: Tania Rodríguez y Lorena García Gil. Excluidos los locales Janc y Mem, y los oscenses Fabricio de Souza y Samuel Cordiés.
Parciales cada 5 minutos: 6-3, 8-5, 13-6, 16-8, 19-9, 21-11 (descanso), 24-14, 29-16, 31-18, 34-19, 38-23 y 42-25 (final)
El Bada Huesca visitaba este fin de semana el «olimpo» del balonmano nacional con una premisa clara: competir con dignidad y salir lo menos castigado posible de la guarida del Barça. El resultado final, un 42-25, refleja la realidad de una liga donde el conjunto de Carlos Ortega habita en una dimensión inalcanzable para el resto de los mortales. Pese a la abultada derrota, el cuadro altoaragonés dejó destellos de calidad y una actitud encomiable ante el que es, posiblemente, el mejor equipo del mundo.
Nolasco apostó por la juventud de inicio, alineando a piezas como Gabor Decsi, Alfonso Rodríguez y Saa Amjad. El comienzo fue prometedor, con una parada de Decsi que espoleó a los suyos para intercambiar golpes con las estrellas locales. A los diez minutos, el marcador reflejaba un decoroso 8-5, gracias al empuje ofensivo de Artur Parera y Alfonso Rodríguez. Sin embargo, la resistencia tiene un límite cuando frente a ti se encuentra Emil Nielsen. El guardameta danés cerró la persiana con un 42% de efectividad, permitiendo que los Barrufet, Makuc y Aleix Gómez lanzaran transiciones letales. Al descanso, la brecha ya era insalvable (21-11), pese al esfuerzo de un Bada Huesca que intentaba no perderle la cara al choque.
La segunda mitad se convirtió en un mero trámite para ambos técnicos. Con el partido decidido, tanto Ortega como Nolasco movieron sus banquillos para repartir cargas de trabajo. En el bando oscense, Ben Tekaya tomó el relevo en la portería con intervenciones de mérito, mientras que Samuel Cordiés e Ignacio Suárez intentaban maquillar el electrónico. Por parte del Barça, la maquinaria no se detuvo; la entrada de figuras como Dika Mem y la solvencia de Luis Frade en el pivote mantuvieron el ritmo goleador. El Huesca consiguió al menos alcanzar la barrera de los 25 goles, un objetivo complejo ante una defensa tan física y asfixiante como la azulgrana.
Más allá de la lógica derrota en el Palau, el Bada Huesca sale reforzado en lo moral por haber competido sin bajar los brazos en ningún momento. El equipo aprovechó el encuentro para dar rodaje a los menos habituales y probar variantes tácticas sin la presión del marcador. Ahora, el calendario ya no permite más cortesías. Tras este «paréntesis» ante los gigantes de la categoría, a los de Nolasco les restan cuatro jornadas cruciales donde se jugarán la permanencia. La verdadera batalla por la supervivencia comienza ahora, y la imagen ofrecida en Barcelona es el punto de partida para afrontar el tramo decisivo de la temporada con la máxima seriedad.
