El conjunto de José Nolasco firma un partido para el olvido, marcado por la falta de espíritu competitivo y la ineficacia ofensiva, y se jugará la permanencia «a vida o muerte» en las últimas dos jornadas ante Logroño y Alicante.
33-BM Torrelavega: Tercariol, Calle (ps), Moyano (5), Silva (2), Rubiño (4), Scott (3), Muñoz (5), Juanjo Fernández, Prokop (5), Lombilla (2), Isi Martínez (1), Aja (2), Cangiani (1), Ángel Fernández (1) y Osorio (2).
28-Bada Huesca: Ben Tekaya, Decsi (ps), Dani Pérez (4), De Souza (1), Ian Moya (1), Suárez (1), Alfonso Rodríguez (3), Charly Pérez (1), Davyes, Óscar García (3), Tchitombi (2), Parera (3), Nenadic, Bruno García, Saa (1) y Samu Cordiés (8).
Árbitros: Andrés Rosendo López y José Carlos Friera. Excluidos Marcio Silva, Isidoro Martínez (2) y Aja por Torrelavega, y Drasko Nenadic (3, expulsado) por Bada.
Incidencias: Pabellón Municipal Vicente Trueba de Torrelavega.
Parciales cada 5 minutos: 2-2, 6-4, 8-6, 9-7, 12-8, 15-9 -descanso-, 19-12, 22-15, 26-19, 30-21, 32-24 y 33-28 (final).
El Bada Huesca ha salido trasquilado de su visita a Torrelavega en un encuentro que ha dejado sensaciones alarmantes más allá del resultado final. Los oscenses, que cayeron por un 33-28 que solo se maquilló en los instantes finales, ofrecieron una imagen de fragilidad extrema, especialmente a partir del minuto veinte, cuando el equipo abandonó prácticamente su espíritu competitivo. Con esta derrota, los de Nolasco se mantienen en la penúltima posición de la tabla, con el agua al cuello y dependiendo de una carambola de resultados en el tramo final del campeonato.
El inicio del encuentro no presagiaba un desenlace tan amargo. Con un Samuel Cordiés muy responsabilizado (firmando un pleno de cuatro goles en el arranque), el Bada logró mantener el pulso inicial. Sin embargo, la excesiva sensibilidad arbitral, que se tradujo en un aluvión de penaltis y las tempranas exclusiones de Marcio Silva y Drasko Nenadic, empezó a minar la moral visitante. Pese a que Ben Tekaya sostenía al equipo en los primeros minutos, los errores no forzados en ataque permitieron al cuadro de Jacobo Cuétara abrir una brecha insalvable antes del descanso. Un paupérrimo registro de tres goles en quince minutos dejó las estadísticas al intermedio en cifras de horror: un 50% de acierto en tiro frente al 75% local.
La segunda mitad, lejos de traer la reacción, confirmó el naufragio. La defensa oscense se mostró blandísima, permitiendo que Prokop y Moyano elevaran la renta hasta los diez goles de diferencia. Los siete metros se convirtieron en una pesadilla para los lanzadores del Bada, incapaces de superar con solvencia a un Leo Tercariol que ejerció de verdugo de sus excompañeros. La expulsión de Nenadic por triple exclusión terminó de hundir cualquier atisbo de remontada en un partido donde la sensación de «brazos caídos» fue, por momentos, absoluta.
Solo en los minutos finales, cuando el Torrelavega decidió levantar el pie del acelerador y dar descanso a sus filas, el Bada Huesca pudo maquillar el electrónico para cerrar el 33-28 definitivo. José Nolasco quemó sus tiempos muertos tratando de apelar al orgullo de una plantilla que parece haber perdido la brújula en el momento más inoportuno. Ahora, sin margen de error y con negros nubarrones en el horizonte, el equipo se encomienda a un milagro en las dos últimas jornadas ante Logroño y Alicante para evitar un descenso que hoy parece más cerca que nunca.