El conjunto oscense volvió a mostrar las carencias que han marcado toda la temporada y despidió la competición liguera con una contundente derrota frente a EON Alicante. Los de José Nolasco fueron inferiores desde el inicio y ya centran todos sus esfuerzos en la fase final de la Copa del Rey, última oportunidad para salvar el curso.
34-BM Alicante: Domenech, Faílde (ps); Montoya, Borragán, Méndez, Torrico, Laredo, Moreno, Robledo, Barreto, Lewis, Abdalla, Sancho, Gutiérrez y Dimitrievski.
27-Bada Huesca: Decsi, Ben Tekaya (ps); Dani Pérez, Paulo, De Souza, Ian Moya, Suárez, Rodríguez, Davyes, Óscar García, Tchitombi, Parera, Nenadic, Bruno García, Saa y Samu Cordiés.
Árbitros: Murillo Castro y García Sánchez.
Parciales cada cinco minutos: 2-0, 7-2, 9-5, 12-8, 12-10, 15-12 (descanso), 18-14, 21-16, 24-17, 26-20, 31-25 y 34-27.
Bada Huesca puso punto final a la temporada liguera con una nueva derrota, esta vez ante EON Alicante por 34-27, en un encuentro sin trascendencia clasificatoria pero que volvió a reflejar los problemas que han acompañado al equipo durante todo el curso. Los de José Nolasco nunca encontraron su mejor versión y fueron superados por un rival más sólido y acertado de principio a fin.
El técnico oscense ya había advertido en la previa de la importancia de “limpiar las cabezas” tras una campaña complicada. Sin embargo, el equipo no logró cambiar la dinámica en un partido que evidenció nuevamente las dificultades ofensivas del Bada Huesca, especialmente de cara a portería, donde los errores y la falta de acierto fueron una constante incluso desde los siete metros.
El arranque fue especialmente preocupante para los oscenses, incapaces de inaugurar su casillero durante los primeros siete minutos. Mientras tanto, dos viejos conocidos de la afición altoaragonesa, Borragán y Montoya, lideraban el ataque local y castigaban las dudas defensivas visitantes.
Con el marcador cada vez más cuesta arriba, el entrenador del Bada solicitó un tiempo muerto en el minuto diez para intentar frenar la sangría. Sin embargo, la combinación del buen rendimiento del guardameta alicantino y la escasa efectividad oscense mantuvo las diferencias. Solo una mejoría defensiva en el tramo final del primer tiempo, con Moya, Drasko y Bruno aportando mayor solidez en el centro de la zaga, permitió contener parcialmente a los locales. Aun así, la falta de soluciones ofensivas llevó al descanso con un preocupante 15-12.
Lejos de reaccionar tras el paso por vestuarios, el conjunto oscense firmó un inicio de segunda mitad muy pobre. Alicante aprovechó cada pérdida y cada error en el lanzamiento para correr al contraataque y ampliar rápidamente la renta hasta los ocho goles. El partido quedó prácticamente sentenciado mientras el Bada Huesca continuaba remando a contracorriente sin encontrar continuidad ni en ataque ni en defensa.
Con el paso de los minutos, la sensación de impotencia se instaló definitivamente en las filas visitantes. A diez minutos para el final, el marcador reflejaba un claro 27-22 que resumía perfectamente el desarrollo del encuentro. Alicante controlaba el ritmo y gestionaba su ventaja sin sobresaltos frente a un rival tocado anímicamente.
Los últimos compases fueron un mero trámite hasta el definitivo 34-27. EON Alicante certificó una victoria merecida y dejó en evidencia la diferencia mostrada sobre la pista. Para el Bada Huesca, la derrota supone el cierre de una Liga para olvidar, aunque todavía queda un último reto ilusionante. La fase final de la Copa del Rey aparece ahora como la gran oportunidad para cambiar la imagen del equipo y luchar por una clasificación europea que daría un giro radical al balance de la temporada.