El Consejo de Administración hace una dura autocrítica de la temporada 25/26, asume la responsabilidad por los errores en la planificación deportiva y anuncia que Javier Sanz tendrá plenos poderes para liderar el nuevo proyecto de ascenso.
La SD Huesca cierra una de las páginas más dolorosas de su historia reciente. Tras consumarse el descenso a Primera RFEF al finalizar la temporada 25/26, el presidente del club, Agustín Lasaosa, y el consejero delegado, Ricardo Mur, han comparecido de forma conjunta ante los medios de comunicación para dar la cara, pedir disculpas a la afición y desgranar los múltiples errores de gestión que han condenado al equipo. Sin embargo, lejos de la rendición, ambos dirigentes han querido lanzar un mensaje de reconstrucción y de ambición máxima de cara al próximo curso.
El encargado de abrir la comparecencia fue Agustín Lasaosa, quien leyó una carta de gran dureza institucional. El presidente no ocultó el dolor de la directiva y enfatizó la necesidad de asumir responsabilidades ante la masa social azulgrana:
«Despedimos una temporada dura, complicada y muy dolorosa. Toca pedir perdón y dar las gracias a los miles de aficionados que nos han apoyado. Mis padres y educadores salesianos me enseñaron dos palabras: gracias y perdón. Gracias a los aficionados fieles que han estado hasta el último aliento. Perdón por ofrecer tan poco. Desde el césped hasta en los despachos. No hemos acertado.»
Lasaosa puso en valor la trayectoria del club durante las últimas dos décadas para contextualizar la gravedad de la situación actual, aunque se mostró convencido de la viabilidad del proyecto:
«El bagaje de estos años es para estar orgullosos. 16 años en Segunda, dos en Primera y dos descensos que nos dejan fuera del fútbol profesional. Aunque ahora nos sintamos dolidos, la SD Huesca está muy viva. Debemos volver y volveremos. El bagaje, desde entonces y con la mano en el corazón, es para estar orgullosos. Aunque ahora nos sintamos muy dolidos, la SD Huesca está muy viva. Debemos volver y volveremos.»
Falta de firmeza y un vestuario fracturado
Por su parte, el consejero delegado, Ricardo Mur, detalló pormenorizadamente la crónica de una «temporada negra», admitiendo que la directiva pecó de un exceso de prudencia y laxitud ante decisiones que intuían perjudiciales. Mur reconoció que faltó contundencia a la hora de reconducir la parcela que lideraba el director deportivo, Ángel Martín González:
«Nos han pasado muchas cosas por ser excesivamente buenos. Nos ha faltado firmeza ante algunas decisiones que veíamos que no eran adecuadas. El tema de los laterales. No traer a Javi Hernánde. Nos ha faltado eso. Desde luego eso no volverá a pasar. En el Huesca tiene que estar el que quiera estar. Hemos aceptado comportamientos dentro del vestuario que no eran normales.»
Las grietas en el plano de la gestión deportiva se originaron, según Mur, al inicio de la planificación estival, marcada por la falta de sintonía con Ángel Martín González:
El consejero delegado admitió que mantuvieron un silencio perjudicial de cara al exterior y que la decisión de destituir al director deportivo debió tomarse mucho antes:
«Es evidente. Hemos sido excesivamente buenos para aunar buen clima. Igual tendríamos que haber tomado esa decisión en julio. Un silencio pensando en el bien del equipo. Pero ahora es momento de pedir perdón a los aficionados que nos han seguido por todos los campos. No hemos estado a la altura en materia deportiva. Es objetivo reconocer los errores.»
La ruptura total de criterios en la comisión deportiva se agudizó durante el mercado invernal, especialmente en el frustrado fichaje del jugador Javi Hernández, una operación que la directiva quería cerrar pero que la dirección deportiva vetó argumentando sobrepoblación en la plantilla. Sobre esto, Lasaosa relató cómo vivió la situación:
«En una localidad de la provincia me encontré con parte de su familia. Javi estaba esperando descolgar el teléfono. La DD dijo que había demasiados jugadores en esa demarcación. Que no tenía sitio. La historia ya sabemos cómo acaba.»
A la lista de reproches se sumó la actitud de ciertos futbolistas. El club llegó a sentar en el banquillo a tres entrenadores distintos a lo largo de la campaña sin lograr revertir la dinámica. Mientras que capitanes y veteranos como Jorge Pulido y Óscar Sielva fueron ensalzados por jugar al límite de su físico (Lasaosa recordó que a Pulido «se le han quitado jeringuillas de sangre» por el equipo), el comportamiento de otros efectivos dejó mucho que desear. El propio presidente disparó con bala hacia parte del plantel y los despachos intermedios:
«Ha habido futbolistas que no han estado al nivel de exigencia que obliga el vestir nuestra camiseta. Pero no hablo de jugadores solo, sino de gente que utiliza el despacho y el teléfono. Ahora, en tiempos de zozobra, los malos somos los que nos quedamos y damos la cara. Esta temporada he presenciado más risas que llantos.»
En la misma línea se pronunció Mur, calificando el desenlace del curso sin paliativos:
«Cuando traes a tres entrenadores y todo sigue igual, es evidente que algo pasa. Hay jugadores que no han dado el nivel y otros que no han tenido el compromiso necesario. Algunos han dado mucho más de lo que tenían que dar. Ellos han dado el do de pecho hasta el final y se podían haber borrado por dolencias físicas. Es un fracaso total y absoluto.»
Respaldo económico y plenos poderes para Javier Sanz
A pesar del varapalo del descenso a Primera RFEF, una categoría que Lasaosa advirtió que «no es una regional. Hay clubes y ciudades importantísimas. Con una solera impresionante», los mandatarios recalcaron la total estabilidad institucional del Huesca gracias al apoyo financiero de los grupos Arqa y Costa. El club presentará un presupuesto a pérdidas que será asumido directamente por la propiedad para garantizar un equipo altamente competitivo.
El futuro deportivo inmediato pasa a partir de ahora por una figura clave: Javier Sanz, quien tomará las riendas absolutas para diseñar la plantilla del próximo año. El club buscará perfiles con mayor compromiso e identitarios de la zona. Ricardo Mur expuso las líneas maestras de esta nueva etapa:
«Hay voluntad clara de que el Huesca sea más de Huesca y de Aragón. Habrá promociones que se van a anunciar a partir de esta tarde. Habrá jugadores de la cantera que se pueden incorporar. Otra enseñanza es que el nivel de compromiso de la gente de la casa es superior a los de fuera. Javier Sanz tiene plenos poderes por parte del consejo para decidir la plantilla que nos lleve al ascenso, pero también para organizar el fútbol base. Aquí vendrán jugadores que sólo quieran venir. Haremos un equipo competitivo.»
Lasaosa secundó esta transición de poderes hacia el nuevo encargado de confeccionar el grupo:
«La gente del club quiere que el equipo gane. Da igual de dónde vengan. Como si son de Paraguay. No queremos aragonizar. Es verdad que a partir de mañana aquí habrá un protagonista que es Javier Sanz y nosotros sobraremos. Él se encargará de hacer la plantilla.»
La comparecencia concluyó con una firme declaración de intenciones. Apoyándose en la fidelidad demostrada por la afición e iniciativas como la Grada de Animación, el Consejo de Administración ratificó que no escatimará en recursos ni esfuerzos para que el paso del Huesca por la tercera categoría del fútbol español sea puramente efímero.
«El Huesca está más vivo que nunca. Es un fracaso haber perdido la categoría pero a partir de ahora la SD Huesca está más fuerte que nunca. Nuestro compromiso es mas fuerte que nunca, vamos a hacer un proyecto para tratar de ascender el próximo año y fortalecer todas las estructuras del club. Vamos a terminar la Ciudad Deportiva con el nuevo edificio. El compromiso es total, nuestro único objetivo es devolver al Huesca al fútbol profesional. Nos vamos a dejar la vida para que el Huesca vuelva a Segunda División.»