La SD Huesca volvió a naufragar en Anoeta, víctima de una segunda parte para olvidar y de otro error individual que le costó el partido. Esta vez fue Carrillo, en un inocente saque de banda, quien abrió la puerta a una Real Sociedad “B” que no perdonó. Los azulgranas repitieron los mismos fallos de concentración y falta de carácter que ya les han lastrado en las últimas jornadas. Con solo un punto de los últimos doce, el equipo se hunde en una preocupante dinámica que pone en entredicho su fiabilidad y su ambición competitiva.

2-Real Sociedad «B»: Arana; Dadie, Beitia, Peru Rodríguez, Agote (Balda 46′); Carbonell, Eceizabarrena (Garro 87′), Aguirre (Gorosabel 72′), Astiazarán; Ochieng (Marchal 46′), Mariezkurrena (Carrera 65′).

0-SD Huesca: Dani Jiménez; Carrillo (Ángel Pérez 53′), Piña, Arribas, Julio Alonso (Ro Abajas 60′); Jesús Álvarez (Sielva 70′), Portillo (Aznar 70′), Kortajarena, Luna, Liberto y Sergi Enrich (Ntamack 60′).

Árbitro: Sánchez Villalobos. Amonesta con amarilla a Agote y Astiazarán por parte de la Real Sociedad “B”; y a Arribas, Liberto y Sielva por parte de la SD Huesca.

Goles: 1-0, min. 24: Peru, (p). 2-0, min. 90: Astiazarán.

Incidencias: Encuentro aplazado de la jornada 10, reprogramado en Anoeta tras los problemas gastrointestinales sufridos por el equipo azulgrana.

El Huesca volvió a tropezar con los mismos errores y cayó con claridad ante una Real Sociedad B más madura y con más fútbol. Los azulgranas firmaron una primera parte discreta y una segunda directamente desastrosa, marcada por un nuevo fallo individual: un saque de banda mal ejecutado por Carrillo que terminó en penalti y gol de Peru.

A partir de ahí, el equipo se desmoronó. Sin ideas, sin intensidad y superado por un filial más valiente, los de Guilló mostraron su peor versión. Los cambios no funcionaron y la lesión de Diego Aznar (posiblemente grave) dejó al Huesca con diez hombres en el tramo final. Astiazarán sentenció en el 90’ para el 2-0 definitivo.

Con solo un punto de los últimos doce y una imagen preocupante, el Huesca se mete de lleno en la lucha por la salvación. El discurso optimista de Guilló contrasta con la realidad de un equipo que no defiende, no reacciona y parece sin rumbo.