El conjunto azulgrana rescató un valioso punto en El Alcoraz tras ir perdiendo 0-2 al descanso. Los goles de Pulido y Sielva culminaron una reacción llena de garra y entrega, dedicada al lesionado Diego Aznar.

2-SD Huesca: Dani Jiménez; Ro Abajas (Liberto, 45) (Alonso, 93), Jorge Pulido, Íñigo Piña, Toni Abad, Jesús Álvarez (Portillo, 77), Sielva, Kortajarena, Ángel Pérez, Luna (Manu Rico, 93) y Ntamack (Enrich, 46).

2-FC Andorra: Owono; Carrique, Gael Alonso, Bomba, Imanol García; Sergio Molina (Akman 57′), Le Normand (Domenech 70′), Villahermosa (Lautaro 92′); Merquelanz (Olabarrieta 57′), Minsu (Calvo 92′) y Manu Nieto.

Árbitro: Daniel Palencia. Amonesta a Manu Rico por laSD Huesca y a Gael Alonso, Merquelanz, Olabarrieta, Domenech y Manu Nieto  por parte del Andorra.

Goles: 0-1, min. 29: Minsu. 0-2, min. 35: Villahermosa. 1-2, min. 77: Pulido. 2-2, min. 88: Sielva, (P).

Incidencias: partido correspondiente a la jornada 13 de LaLiga Hypermotion disputado en El Alcoraz ante 5.938 espectadores.

El fútbol, a veces, se convierte en algo más que un juego. En El Alcoraz, la SD Huesca firmó una tarde de carácter, orgullo y emoción, dedicada a su compañero Diego Aznar, gravemente lesionado. Un empate (2-2) con sabor a victoria, nacido del coraje y del espíritu del “No Reblar”, el lema que volvió a latir con fuerza en el conjunto azulgrana.

El partido comenzó con un guion adverso para los de Guilló. El FC Andorra dominó desde el inicio, cómodo con la posesión y con más claridad en los metros finales. La Huesca, aún tocada por los duros desplazamientos anteriores, no lograba asentarse en su estadio. En el minuto 29, Kim aprovechó un balón suelto para abrir el marcador, y apenas seis minutos después, Villahermosa amplió la ventaja visitante. El 0-2 al descanso pesaba como una losa sobre los locales y silenciaba momentáneamente El Alcoraz.

Pero la historia cambió tras el paso por vestuarios. La Huesca, espoleada por su afición y por la necesidad de reaccionar, salió con otra energía. Kortajarena y Sergi Enrich rozaron el gol, mientras el público empujaba con cada balón dividido. Era cuestión de fe, de creer, de no rendirse.

Y la fe tuvo premio. En el minuto 77, Pulido apareció en el área para conectar un cabezazo imparable que devolvió la esperanza. El estadio rugió, y el equipo, encendido, se lanzó en busca del empate. Ocho minutos después, en el 88, una internada de Dani Luna terminó en penalti. Óscar Sielva tomó el balón con serenidad y, con un disparo certero, puso el 2-2 que desató la euforia en la grada.

Los nueve minutos de añadido fueron un asedio. La SD Huesca jugó volcada sobre el área rival, empujada por una afición que creía en el milagro. No llegó el tercer gol, pero sí la sensación de haber ganado algo más que un punto: orgullo, unión y esperanza.

El pitido final dejó un sabor agridulce, pero también la certeza de que este equipo no se rinde. En una tarde en la que el fútbol fue emoción pura, la SD Huesca honró a Diego Aznar con la mejor respuesta posible: pelear hasta el último segundo.