El Bada Huesca cayó en Logroño tras un partido exigente en el que no pudo sostener la velocidad local, pese a una reacción final que apretó el marcador en la segunda mitad.

33-BM Logroño: Ledo, Juárez (3), Preciado (4), Aitor García (7), Miguel Martínez (4), Pergel (5), Cardarso (5, 1p) – equipo inicial- Popovic, Cancio (ps), Zaja (3), Álvaro Martínez (2), Pestic, Zarzuela, Galán, Sastre.

28-Bada Huesca: Decsi, Charly Pérez (2), Cordiés (3), Parera (7), Nenadic (1), Samuel Cordiés (4), Dani Pérez (1) – equipo inicial- Tchitombi (1), Suárez (3), Ian Moya (2), Ben Tekaya, Alfonso Rodríguez (4, 3p), Saa (1),

Parciales: 4-1, 7-1, 8-5, 12-8, 13-10, 17-12 (descanso), 21-14, 24-18, 25-19, 27-23, 29-26 y 33-28.

Árbitros: Daniel Toro y Albert Pérez. Exclusiones: Popovic (3, descalificado en el 45), Pergel (2), Aitor Garcia (2) Juárez, de Logroño, y Alfonso Rodríguez y Nenadic, del Bada.

El Logroño impuso su identidad para superar por 33-28 al Bada Huesca en un encuentro marcado por el ritmo alto de los riojanos y por la solidez defensiva que les ha caracterizado durante la temporada. El triunfo permitió a los locales cerrar el año en casa sin derrotas y reforzar sus opciones de volver al segundo puesto de la Liga Asobal, dejando atrás el tropiezo sufrido en la jornada anterior.

Desde el inicio, el partido se jugó al compás que marcó Logroño. Su defensa y su efectividad al contraataque desarbolaron a un Bada Huesca que elaboraba bien, pero necesitaba más tiempo para culminar cada acción. Esa diferencia de velocidad fue clave para que los locales abrieran brecha poco a poco y alcanzaran el descanso con cinco goles de ventaja, tras anotar 17 tantos en la primera mitad.

En ese dominio inicial resultó decisiva la actuación del guardameta Xoan Ledo. El portero gallego firmó una primera parte sobresaliente, con 11 paradas en los primeros 30 minutos, y terminó el choque con 18 intervenciones, sosteniendo a su equipo en los momentos de mayor exigencia.

Tras el descanso, el Logroño bajó ligeramente el ritmo. El cansancio y las bajas se hicieron notar, y un arbitraje riguroso llegó a dejar a los locales en inferioridad numérica durante varios tramos. El Bada Huesca aprovechó esos minutos para recortar diferencias y meterse de nuevo en el partido, llegando a situarse a solo dos goles a falta de ocho minutos.

Sin embargo, cuando parecía que la remontada podía completarse, el conjunto aragonés no encontró el paso definitivo. El Logroño supo gestionar su ventaja con experiencia, recuperó acierto en ataque y cerró el encuentro ampliando de nuevo la renta hasta el 33-28 final, el mismo margen con el que ya mandaba al descanso.