Miles de personas llenan las calles de Huesca para acompañar a los Reyes Magos en una cabalgata que recupera su trazado tradicional y refuerza su papel como el acto central de la Navidad oscense.

La Cabalgata de Reyes de Huesca ha vuelto a demostrar su enorme arraigo popular con una asistencia multitudinaria a pesar de las bajas temperaturas, que han marcado una tarde de intenso frío. Ni el clima adverso ha impedido que miles de personas, muchas de ellas familias con niños, se volcaran con uno de los actos más emblemáticos de la Navidad oscense.

El desfile ha recuperado su recorrido tradicional, con salida desde la avenida Monreal, paso por el Coso Alto y los Porches de Galicia y final en la plaza de Navarra, tras la alteración del trazado el año anterior debido a las obras del Casino. Esta vuelta a la normalidad ha permitido que la cabalgata regrese a algunos de sus espacios más simbólicos y reconocibles, reforzando su dimensión histórica y emocional.

Cerca de 500 participantes, procedentes del tejido cultural, deportivo y asociativo de la ciudad, han dado forma a un cortejo cuidadosamente organizado y narrativamente cohesionado. La concepción artística ha corrido de nuevo a cargo de Alfonso Palomares y la compañía Lagarto Lagarto, que bajo el lema Siguiendo una estrella han articulado un relato con referencias a la astrología, elementos fantásticos y tradiciones populares, integrando a colectivos muy diversos sin perder ritmo ni coherencia.

La comitiva ha estado encabezada por la unidad canina de la Policía Local de la ciudad (como novedad) y por la Banda de Música de Huesca, seguida de zanquistas, clubes de patinaje, asociaciones de tiempo libre, compañías artísticas y las Mairalesas Infantiles de peñas y barrios, junto a distintas carrozas. En el tramo final se han incorporado los elementos institucionales y simbólicos, como Protección Civil, Bomberos, los carteros reales y el heraldo a caballo, antes de la llegada de las carrozas de Melchor, Gaspar y Baltasar, recibidas con aplausos y entusiasmo.

La celebración ha culminado en la plaza de Navarra con un espectáculo escénico y audiovisual coordinado por Jesús Arbués y el Grupo de Teatro Viridiana, que ha dado continuidad al relato iniciado en las calles mediante música, proyecciones y efectos de luz. La presentación de los Reyes Magos, la adoración ante el belén y los mensajes finales desde el balcón del Casino han vuelto a concentrar la atención de miles de personas, en un montaje técnico de gran complejidad y precisión.

El acto se ha cerrado con música y fuegos artificiales, dejando una imagen de ciudad entregada a uno de sus rituales más arraigados. Pese al intenso frío, la tarde del 5 de enero ha vuelto a reunir a generaciones enteras en torno a la ilusión y la magia de los Reyes Magos.