Pese a adelantarse, la SD Huesca volvió a mostrar sus carencias y cayó ante un Córdoba más efectivo en un Alcoraz enrarecido por la polémica arbitral y el “Caso Pulido”.

1-SD Huesca: Dani Jiménez; Toni Abad, Carrillo, Pulido, Julio Alonso; Sielva, Jesús Álvarez (Dani Ojeda 66′); Kortajarena, Ángel Pérez (Efe Aghama 75′), Portillo (Arribas 86′) y Sergi Enrich (Enol 75′).

2-Córdoba CF: Iker Álvarez; Albarrán, Xavi Sintes, Álex Martín, Juan María (Carlos Isaac 22′); Del Moral (Guardiola 67′), Pedro Ortiz (Dalisson 76′), Requena; Jacobo, Carracedo y Fuentes (Percan 76′).

Árbitro: Cid Camacho. Amonesta con amarilla a Jesús Álvarez, Sielva, Julio Alonso, Carrillo, Dani Ojeda, Dani Jiménez y Pulido por parte de la SD Huesca y a Del Moral y Percan por el Córdoba. Expulsa a Carrillo por doble amarilla.

Goles: 1-0, min. 7: Iker Álvarez (pp.). 1-1, min. 23: Jacobo. 1-2, min. 89: Carlos Isaac.

Incidencias: partido correspondiente a la jornada 21 de LaLiga Hypermotion disputado en El Alcoraz ante 4.543 espectadores. Antes del partido Agustín Lasaosa, presidente del Huesca, entregaba una camiseta conmemorativa a Dani Jiménez por partido numero 100.

La SD Huesca volvió a dejar una imagen preocupante en El Alcoraz y cayó ante un Córdoba más eficaz en un partido marcado por la tensión en la grada, las dudas futbolísticas y la polémica arbitral. En un ambiente ya enrarecido por el “Caso Pulido”, con división de opiniones entre aplausos y pitos para el capitán, el equipo de Bolo mostró su versión más plana: falto de ideas en ataque y frágil en defensa, un cóctel que le hizo salir perdedor en un duelo de golpes.

El Huesca se adelantó pronto, en una acción embarullada a balón parado que Kortajarena terminó enviando a la red con la ayuda del portero rival tras revisión del VAR. Parecía un punto de inflexión, pero fue solo un espejismo. El Córdoba reaccionó rápido y empató con un certero cabezazo de Jacobo tras un gran centro de Carracedo, dejando en evidencia las dudas defensivas de los azulgranas.

A partir de ahí, los de Bolo nunca lograron gobernar el partido. Erráticos en el pase, sin continuidad en la elaboración y con muy pocas llegadas claras, dependieron casi en exclusiva de los destellos de Ángel Pérez para generar algo de peligro. Aun así, el Huesca rozó el segundo tanto en un córner mal resuelto por la zaga visitante y en una potente arrancada del propio Ángel, pero fueron ocasiones aisladas dentro de un guion dominado por la inseguridad.

La segunda parte arrancó con intercambio de llegadas, pero pronto se hizo evidente que al Huesca le faltaba chispa y al Córdoba le sobraba colmillo. Los visitantes se sentían cómodos en las transiciones y perdonaron incluso una ocasión clarísima a puerta vacía que pudo sentenciar antes el encuentro. Bolo buscó una reacción con la entrada de Dani Ojeda y el debut de Efe Aghama, pero el partido se convirtió en un correcalles donde el corazón pesó más que la cabeza.

La tensión explotó en el tramo final. Primero, con un gol anulado a Pulido por fuera de juego que levantó al estadio. Después, con la expulsión de Carrillo por doble amarilla, dejando al Huesca en inferioridad en los minutos decisivos. Y, por último, con el tanto definitivo del Córdoba, obra de Carlos Isaac, validado tras revisión del VAR pese a las protestas locales por un posible fuera de juego y por si el balón había salido previamente.

El añadido se consumió entre interrupciones y enfado creciente en la grada, que despidió al colegiado con una pitada monumental. Así se cerró una noche negra en El Alcoraz y una primera vuelta que deja al Huesca con 23 puntos, en descenso, y muchas dudas por resolver: falta de identidad ofensiva, endeblez atrás y un equipo que, ahora mismo, sufre cada vez que entra en un intercambio de golpes.