El técnico de la SD Huesca hace un llamamiento a la afición para convertir El Alcoraz en un fortín ante el Mirandés, un rival directo por la permanencia, en un duelo donde el “goalaverage” y la distancia de puntos serán claves.

La SD Huesca se prepara para un enfrentamiento que podría marcar un antes y un después en su lucha por la clasificación. El técnico azulgrana, Bolo, no ha escondido la relevancia de este choque frente al CD Mirandés, calificándolo como una cita vital tanto en lo anímico como en lo matemático. «Todos los partidos van a ser muy importantes, pero sí es verdad que una victoria ahora, con los enfrentamientos que va a haber y directo con el Mirandés, le sacaríamos muchos puntos y tendríamos el goalaverage. Es muy importante, tanta importancia igual o más que todos los que estamos afrontando«, ha afirmado el preparador, subrayando que «El Alcoraz tiene que ser un fortín y tenemos que contagiar a nuestra gente para, cuando estemos sufriendo, ellos sean los que nos levanten y animen y aprieten al rival».

Respecto a la gestión del vestuario y las nuevas incorporaciones que aún no han debutado, el técnico ha destacado el aumento de la competitividad interna. «Todos están en muy buen camino pero, aunque estén al cien por cien, aquí ya había jugadores que estaban haciendo las cosas bien. La exigencia es mucho mayor y todos saben que pueden perder el puesto en cualquier momento», ha advertido, reforzando su papel en la dirección del grupo al asegurar que «cada partido es una batalla y yo soy el comandante del equipo». Ante la baja de Jesús Álvarez por sanción, Bolo se muestra optimista con el fondo de armario: «Ha surgido un problema de un jugador importante y ahora tiene que descansar, pero tenemos alternativas. Ha llegado Michael, Sielva, Portillo, Javi Mier… Intentaremos acertar».

Finalmente, el entrenador ha querido zanjar la polémica sobre su saludo al colegiado Ais Reig, negando cualquier tipo de trato preferencial o falta de respeto. «Espero al final de partido para saludarles siempre. No hubo un abrazo o un saludo y en ningún momento Saúl me llama abuelete. Es una anécdota más dentro de las que he vivido en mi carrera», ha aclarado, insistiendo en que «hay que tener respeto para todo el mundo y siempre espero a los árbitros en la bocana para saludarles. Las imágenes están ahí, ojalá salgan publicadas».