La fragilidad defensiva y las desconexiones en momentos clave condenan al equipo de Nolasco, que cae en un duelo accidentado marcado por las lesiones y las tarjetas rojas.
35-BM Cuenca: Tonicher, Freire (5), Tavares (4), Aldini, Toth (6), Lima (7), Nacho Pizarro (3) (siete inicial), Federico Pizarro (2), Vinicius de Castro, Martín, Moscariello (1), Antúnez (1), Perbellini (1), Gandara (5), Arguillas.
33-Bada Huesca: Fradj Ben Tekaya, Alfonso Rodríguez (3), Meris Bosnjak (1), Aurelien-Morgan Tchitombi (2), Artur Parera (5), Samuel Cordiés (6), Dani Pérez (5) -siete inicial-, Drasko Nenadic (1), Ian Moya (3), Ignacio Suárez (5), Wilson Davyes, Óscar García (1), Saa Amjad (1) y Gaor Decsi.
Árbitros: Ernesto Ruiz Vergara y Miguel Martín Soria Fabián. Excluidos con dos minutos Tavares, Espinosa, Aldini, Artur, Ian Moya. Expulsados Tchitombi, Federico Pizarro y Lucas Moscariello.
Parciales cada 5 minutos: 4-1, 6-5, 7-8, 11-11, 16-14, 18-18 (descanso), 21-20, 25-24, 28-25, 30-26, 33-28 y 35-33
El Bada Huesca continúa sin encontrar la brújula en la presente temporada. En su visita a Cuenca, el conjunto altoaragonés volvió a evidenciar una alarmante debilidad en la retaguardia que neutralizó cualquier esfuerzo ofensivo. Con una portería que apenas alcanzó un 10% de efectividad, los de José Nolasco se vieron superados por un Rebi Cuenca que, sin necesidad de exhibir un balonmano brillante, aprovechó las facilidades dadas por una defensa que dejó vendidos a sus guardametas.
El inicio del encuentro ya presagiaba dificultades para los oscenses, que saltaron a la pista con poca intensidad. Tras un parcial inicial de 5-1 a favor de los locales, tuvo que ser Samuel Cordiés quien, cargando con la responsabilidad anotadora, devolviera la igualdad al marcador. El primer tiempo fue un auténtico parte de guerra; el Bada perdió piezas fundamentales por el camino, con Drasko Nenadic retirándose por una lesión en el hombro y Tchitombi viendo la tarjeta roja tras una acción sobre Freire. A pesar de las adversidades y de las constantes exclusiones en ambos bandos —incluyendo la expulsión del local Federico Pizarro—, el Huesca logró marcharse al descanso con un esperanzador 18-18 gracias al empuje de Cordiés y el acierto de Artur Parera.
Sin embargo, la reanudación fue un espejismo de equilibrio que se rompió en el ecuador del segundo acto. Aunque Ignacio Suárez intentó mantener el pulso, el Bada Huesca entró en una fase de desconexión técnica y táctica. Los errores no forzados se encadenaron y el Cuenca, liderado por un imparable Tavares y los goles de Lima, asestó un parcial de 6-1 que puso una brecha insalvable de cinco goles en el luminoso. Con un equipo mermado por las bajas y el cansancio, el milagro se antojaba imposible. En los minutos finales, los tantos de Dani Pérez e Ian Moya maquillaron el resultado, reduciendo la distancia a dos puntos, pero el cronómetro sentenció el 35-33 definitivo. Esta derrota deja una conclusión clara: el equipo tiene pólvora arriba, pero se dispara a sí mismo en el pie con una falta de contundencia defensiva que le mantiene anclado en la zona crítica de la tabla.