Los oscenses se quedan sin final de Copa del Rey tras verse superados de principio a fin por un rival implacable que castigó su fragilidad defensiva.
30-Bada Huesca: Ben Tekaya, Gabor; Daniel Pérez, Rafa Paulo, Fabricio, Ian Moya, Suárez, Alfonso, Charly Pérez, Wilson, Óscar García, Tchitombi, Artur Parera, Nenadic, Saa y Samu Cordiés.
37-Bidasoa Irún: Jakub, Maciel; Cavero, Tuá, Jevtic, Peciña, Xavier González, Furundarena, Esteban Salinas, Rodrigo Salinas, Mujica, Milczarski, Nevado, Gorka Nieto, Dariel García y Valles.
Árbitros: Andreu Marín e Ignacio García (Cataluña). Amonestan con amarilla a Daniel García (11′). Excluyen a Daniel García (12′) por Irún; y a Nenadic (15′) por Huesca.
Parciales cada 5 minutos: 0-5, 3-8, 5-11, 8-13, 12-16, 13-18 al descanso. 15-20, 17-26, 20-29, 23-31, 24-33, 26-35, 30-37.
No pudo ser. El billete para disputar competición europea la próxima temporada se esfumó para el Bada Huesca en las semifinales de la Copa del Rey. El conjunto altoaragonés, obligado a ganar para acceder al partido por el título y asegurar su plaza en Europa, sucumbió con claridad por 30-37 ante un Bidasoa Irún imponente. El cuadro vasco penalizó con extrema dureza los desajustes en la portería de los de Nolasco y exhibió una letal efectividad al contragolpe.
Una losa insuperable desde el silbato inicial
El encuentro comenzó de la peor manera posible para los intereses del Huesca, que saltó a la pista atenazado y con graves problemas de efectividad en el tiro. Esta desconexión inicial la aprovechó el Bidasoa para endosar un parcial de 0-5 que encendió las alarmas. José Francisco Nolasco detuvo el partido de inmediato para pedir un tiempo muerto, admitiendo la superioridad física de su oponente: «Han salido con tres velocidades más que nosotros».
La pausa técnica ofreció una tímida reacción: Samu inauguró el casillero rojo con un gran disparo e Ian Moya sumó desde el extremo. No obstante, el amago de reacción topó con la mejor versión de Gorka Nieto, que lideró las operaciones del conjunto de Irún y desarboló a la defensa rival.
Reacción estéril antes del descanso
A pesar de que el marcador seguía reflejando distancias de entre cuatro y cinco tantos, un par de goles seguidos de Artur Parera infundieron algo de vida al Huesca (7-12). Nolasco buscó soluciones sustituyendo a un Ben Tekaya que apenas pudo aportar bajo palos, pero los cambios apenas variaron la dinámica sobre la pista.
Fue en los instantes previos al descanso cuando el Bada Huesca apretó de verdad el acelerador, situándose a solo tres goles de distancia. En ese momento de dudas, el banquillo irundarra reaccionó con un tiempo muerto que cortó en seco la progresión de los oscenses, penalizados de nuevo por su falta de acierto de cara a portería.
El contragolpe vasco dicta sentencia
Las esperanzas de remontada terminaron de hundirse en la reanudación. Sostenido por una defensa infranqueable, el Bidasoa Irún jugó a placer transcurridos los primeros cinco minutos del segundo tiempo, logrando una renta de siete goles gracias a la inspiración de Xavi González.
A partir de ahí, el partido se convirtió en un calvario defensivo para el Huesca. Pese a las réplicas de Tchitombi, los goles de un entonado Xavi González estiraron la diferencia máxima hasta los nueve tantos, haciendo imposible cualquier milagro. Los minutos finales carecieron de historia; los vascos gestionaron el reloj con veteranía y sin cometer fallos, sellando el definitivo 30-37 con un estético fly final obra de Saa que maquilló mínimamente una dura derrota.