Dieciséis años después, el llanto de alegría vuelve a inundar el país: un gol de Ferran Torres en la prórroga desata el delirio en Nueva Jersey ante Argentina y mete a esta generación en el Olimpo de los mitos.
1-España: Simón; Porro, Cubarsí, Laporte (Eric, m. 99), Cucurella; Rodri (Zubimendi, m. 99), Fabián
(Pedri, m. 62); Olmo (Merino, m. 75), Baena (Nico, m. 75), Lamine, Oyarzabal (Ferran, m. 62).
0-Argentina: Dibu; Montiel (Molina, m. 58), Romero (Medina, m. 79), Lisandro (Otamendi, m. 44), Tagliafico; De Paul (Simeone, m. 70), Enzo, Mac Allister, Nico González (Paredes, m. 46); Messi y Julián (Senesi, m. 102).
Gol: 1-0: m.106, Ferran.
Árbitro: Slavko Vincic (Eslovenia). Amonestó a Lisandro Martínez, Paredes y Romero. Expulsó a Enzo Fernández por doble amarilla (m. 93).
Incidencias: Final del Mundial disputada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey/Nueva York ante 82.000 espectadores.
El Olimpo vuelve a ser español
Dieciséis años después de aquella mágica noche en Johannesburgo, la selección española ha vuelto a tocar el cielo del fútbol mundial. En un abarrotado MetLife Stadium de Nueva Jersey, la España de Luís de la Fuente derrotó 1-0 a la campeona defensora, Argentina, en una batalla táctica y física que tuvo que decidirse en la prórroga. El encargado de firmar la eternidad fue Ferran Torres, quien saliendo desde el banquillo aprovechó un balón muerto en el área en el minuto 106 para batir al “Dibu” Martínez y desatar la locura de todo un país.
Para la gran cita, Luis de la Fuente repitió el once inicial que venció a Francia en semifinales por 2-0. Por su parte, Lionel Scaloni, al frente del campeón vigente, implementó tres cambios respecto al triunfo sobre Inglaterra: Montiel por Molina en defensa, y un mediocampo con dos variantes; De Paul por Simeone y Nicolás González por Paredes.
Un choque de gigantes sin tregua
El plan de juego arrancó con La Roja dominando los compases iniciales bajo la batuta de un imperial Rodri Hernández en la medular. España tuvo unos primeros buenos minutos: la joya Lamine Yamal y Dani Olmo se asociaron en tres cuartos de campo, y el guardameta argentino Emiliano Martínez contuvo el envite tras quedarse con un peligroso remate de Lamine.
La reacción argentina fue casi inmediata. Julián Álvarez le envió un preciso pase al vacío a Lionel Messi, pero Unai Simón, atento y adelantado, pudo interceptar para evitar el peligro. A partir de ahí, el trámite del primer tiempo fue parejo, pero España propuso más a pesar de las virtudes rivales. El buen juego interior de La Roja, con Rodri como principal estandarte, se tradujo en posesión pero en pocas acciones ofensivas claras, excepto por dos remates de media distancia: uno de Mikel Oyarzabal que, una vez más, el arquero argentino pudo contener, y otro de Marc Cucurella que se fue cerca del palo.
La tensión y el miedo al error penalizaron la brillantez en las áreas a medida que avanzaba el cronómetro. Para colmo de males en la Albiceleste, el central Lisandro Martínez tuvo que abandonar el terreno de juego por lesión pocos minutos antes del descanso, obligando a Scaloni a darle entrada a Nicolás Otamendi.
El muro del “Dibu” estira el sufrimiento
Buscando un giro de guión, Scaloni movió piezas en el entretiempo: Leandro Paredes, clave en la semifinal ante Inglaterra, ingresó por Nicolás González. Sin embargo, el inicio del complemento mostró una dinámica similar, con España prevaleciendo en el juego, con mayor movilidad y profundidad. Luís de la Fuente también movió el banquillo dando entrada a hombres como Pedri y al propio Ferran Torres en busca de frescura ofensiva.
Fue entonces cuando Emiliano “Dibu” Martínez se vistió de héroe continental. Una y otra vez, el arquero debió intervenir de forma providencial para salvar a Argentina. Primero detuvo un gran cabezazo de Ferran Torres y posteriormente hizo lo propio ante remates consecutivos de Cubarsí, Dani Olmo y Laporte. La cumbre de su exhibición llegó en la agonía del partido, con una salvada milagrosa ante un preciso tiro libre de Lamine Yamal que estiró irremediablemente la definición a la prórroga. A las puertas del tiempo extra, Argentina recibió otro golpe durísimo al quedarse con diez futbolistas tras la expulsión por doble amarilla de Enzo Fernández en el 90+2′, un factor que terminaría inclinando la balanza en el alargue.
El zarpazo definitivo en el tiempo extra
La prórroga mantuvo el corazón de los aficionados en un puño. Un cabezazo de Nico Williams en el primer tiempo del añadido ilusionó a los fanáticos españoles, pero el arquero argentino estiró su mano derecha en otra estirada antológica para evitar la caída de su valla.
Pero la resistencia albiceleste no iba a ser eterna y La Roja aprovechó una de sus últimas oportunidades en el arranque de la segunda mitad de la prórroga. En el minuto 106, Nico Williams llegó con fe por la banda izquierda para bajar de cabeza un centro al corazón del área; allí, libre de marca, apareció Ferran Torres para conectar un zurdazo potente con el alma y empujarla al fondo de la red, haciendo inútil la estirada de Martínez.
A partir de ahí, España se hizo amiga del reloj, tiró de oficio y dejó correr el tiempo amarrando el balón con el criterio de Martín Zubimendi. Unai Simón no corrió riesgos en los últimos centros desesperados y el silbatazo final del esloveno Slavko Vincic desató el festejo eufórico del conjunto europeo, que ya luce legítimamente la segunda estrella en el pecho.
Con este triunfo histórico, La Roja no solo destrona a la campeona de 2022, sino que eleva su racha invicta hasta los 38 partidos consecutivos sin conocer la derrota (desde 2024), consolidando la mejor marca de la historia del fútbol a nivel de selecciones y firmando una página imborrable en el Olimpo del deporte rey.

