El podólogo de Podoactiva, integrante de los servicios médicos de la Selección Española, recibe el homenaje de su ciudad después de conquistar la segunda estrella junto al equipo de Luís de la Fuente.

Huesca se volcó este lunes con uno de los suyos. Javier Alfaro, podólogo de Podoactiva y miembro de los servicios médicos de la Selección Española campeona del mundo, recibió un emotivo homenaje del Ayuntamiento por su contribución al histórico título conquistado por España en el Mundial 2026.

El Colegio Imperial de Santiago acogió un acto de reconocimiento a un profesional que, aunque lejos de los focos, ha formado parte del engranaje que permitió al combinado nacional levantar la segunda estrella. Tras 53 días de concentración, diez partidos y semanas de intenso trabajo, Javier regresó a casa convertido en campeón del mundo.

«Estoy muy orgulloso de ser oscense. Ha sido una experiencia vital inolvidable», confesó visiblemente emocionado. El cariño recibido desde su vuelta le ha sorprendido incluso más que la repercusión del título. «La gente me para por la calle para felicitarme y todavía estoy un poco abrumado. Hace muchísima ilusión.»

Acostumbrado a trabajar en la sombra, Alfaro quiso dejar claro quiénes son los verdaderos protagonistas del éxito. «Los que ganan son los jugadores. Nosotros solo intentamos ayudarles para que puedan recuperarse antes, llegar en las mejores condiciones y estar disponibles para competir. Ese era nuestro trabajo.»

Una labor silenciosa, pero determinante, que permitió mantener al máximo nivel físico a una selección que fue creciendo partido tras partido hasta conquistar el Mundial.

El especialista oscense también recordó algunos de los momentos que jamás olvidará. La llegada a los estadios con miles de aficionados esperando al autobús, la emoción de escuchar el himno antes de la final, la explosión de alegría tras el gol decisivo de Ferran Torres o el reencuentro con su familia después de levantar la Copa forman ya parte de un recuerdo imborrable.

Entre las anécdotas que deja el campeonato destacó una especialmente curiosa durante la entrega del trofeo. «No podíamos subir al escenario hasta que Donald Trump bajara… y Trump no bajaba», recordó entre risas.

Más allá del éxito deportivo, Alfaro puso el foco en el excepcional ambiente que se respiró dentro de la expedición española. «Han sido 53 días conviviendo y no he visto una mala cara. Desde Luís de la Fuente hasta el último jugador, todos han hecho que el grupo funcionara como una auténtica familia.»

El homenaje también sirvió para reconocer el trabajo de Podoactiva, la empresa nacida en Tierz que se ha convertido en una referencia mundial en podología y biomecánica. Un proyecto que, como recordó el propio Alfaro, demuestra que desde Huesca también se puede competir al máximo nivel.

El podólogo cerró el acto recordando el largo camino recorrido hasta cumplir un sueño que llevaba persiguiendo desde hace casi dos décadas. En 2010 vio marcharse a la selección rumbo al Mundial de Sudáfrica mientras él regresaba a Huesca. Dieciséis años después, esa espina quedó definitivamente atrás. Esta vez volvió a casa con una medalla de campeón del mundo y el reconocimiento de toda una ciudad.