El conjunto oscense, de superior categoría, dominó, el segundo encuentro amistoso, de principio a fin en La Almozara frente a un Ebro que resistió con orgullo pero no pudo contener el ritmo y la pegada de las visitantes.
El campo del CD Ebro fue el escenario de un test de pretemporada donde se midieron la ilusión del fútbol regional y la cruda realidad del nivel nacional. El guion del partido se escribió desde el pitido inicial: una SD Huesca Femenino dueña de la posesión, presionando muy arriba y asfixiando la salida de balón de un CD Ebro que saltó al césped sin complejos, pero consciente de la distancia táctica y física entre ambos conjuntos.
Durante la primera media hora, las locales tiraron de casta, orden defensivo y un gran despliegue generoso en las ayudas para frenar las acometidas azulgranas. Sin embargo, la velocidad de circulación del Huesca terminó por desgastar el entramado arlequinado. El primer gol de las visitantes de Cristina Hernández, rompió el muro psicológico y, antes del descanso, la superioridad técnica se tradujo en un segundo tanto, también de Cristina Hernández, dejó el partido muy de cara para las de la capital oscense.
La segunda mitad estuvo marcada por la lesión de una jugadora del CD Ebro Femenino, que dejó al conjunto local con diez futbolistas sobre el terreno de juego al no disponer de más cambios.
Ante esta situación, la SD Huesca tuvo un gesto de deportividad y cedió dos de sus jugadoras al Ebro para que el conjunto local pudiera mantener once futbolistas sobre el césped y continuar el encuentro en igualdad numérica.
El Huesca fue el equipo que realizó cambios durante la segunda parte, mientras que el Ebro, sin posibilidad de mover el banquillo. A pesar de ello, el conjunto local mantuvo la intensidad y trató de plantar cara a un rival muy superior.
La SD Huesca continuó llevando el peso del partido y aprovechó su mayor ritmo y calidad para terminar imponiéndose. En la segunda parte las azulgranas materializaron un solo gol ejecutado por Herce, que permitió al conjunto azulgrana sentenciar un encuentro en el que el Ebro, pese a las circunstancias adversas, ofreció una buena imagen.
El resultado terminó reflejando la superioridad del Huesca, aunque el Ebro se marchó con la cabeza alta después de competir hasta el final y de recibir el gesto de deportividad del conjunto oscense tras la lesión de su jugadora.