El técnico catalán afronta este viernes ante la AD Alcorcón su primer encuentro en el banquillo azulgrana con solo cuatro días de trabajo, con el foco puesto en el aspecto mental y dejando entrever cambios en la alineación titular.
Cuatro días después de dirigir su primera sesión de entrenamiento, Albert Rudé afronta este viernes en el estadio de Santo Domingo ante la AD Alcorcón su estreno en el banquillo de la SD Huesca. En las horas previas a la cita, el nuevo entrenador azulgrana compareció ante los medios en la sala de prensa de la Base Aragonesa de Fútbol para transmitir sus sensaciones tras una semana marcada por la salida de Jardiel y una adaptación exprés del vestuario a sus métodos. «Esta semana no ha sido fácil, con despedidas y entradas, y una aclimatación en tiempo récord», arrancó el técnico, subrayando que su prioridad inmediata pasa por el aspecto anímico: «He intentado transmitir a mi equipo confianza y competitividad. Pero para mí lo más importante es ver un equipo que sale a competir fuerte y a llevarse los tres puntos en un campo complicado».
Consciente de que cuatro jornadas de trabajo resultan insuficientes para impregnar un modelo táctico complejo, el preparador gerundense insistió en que la reacción del grupo debe plasmarse de inmediato en la actitud sobre el terreno de juego. «Es muy difícil crear un impacto en tan poco tiempo a nivel de juego, pero intentaremos que sea a nivel de competitividad y mentalidad, decir: salgo a competir y trato de llevarnos los tres puntos, y eso es lo que espero que mi equipo haga«, añadió. Para Rudé, el compromiso actitudinal no se negocia independientemente del acierto futbolístico: «Esto se lo he remarcado mucho al equipo, que pueden jugar mejor o peor, pero a mí me gusta que mis equipos sean competitivos y yo trataré de transmitir esto a la plantilla y tratar de mantenerlo en todo momento. Necesito ver y sentir al equipo en competición, estoy expectante».
A la hora de analizar las exigencias del choque, el entrenador hizo hincapié en la necesidad de dar un paso adelante en la contundencia defensiva tras los desajustes mostrados en las primeras siete jornadas. «Es verdad que la contundencia defensiva es importante, sobre todo jugando fuera de casa y sobre todo contra un rival como el Alcorcón. Si tú vas ahí con un equipo hiperofensivo y queriendo dominar el juego, pues puede ser que te lleves un susto. Pero tampoco podemos pretender ser completamente reactivos porque eso no es lo que yo quiero para mi equipo. Quiero tratar de dominar tanto como pueda. Y también se puede hacer sin balón», incidió. Sobre el rival, advirtió de que «es un equipo muy completo, con muy buena plantilla. Trata de dominarte con balón, y cuando no lo tienen son muy agresivos en la presión», destacando además su peligro en las transiciones. «Yo me adapto a los jugadores que tengo, sobre todo en cuanto al talento que tengo y cómo lo puedo organizar estructuralmente, pero los principios de juego son los que yo tengo en mi ADN, los que sé transmitir. Esos principios son inamovibles, pero por lo demás yo me adapto a lo que tengo», remarcó.
Finalmente, Rudé dejó entrever que habrá novedades en el once inicial respecto a los últimos compromisos, aclarando que todas las posiciones (incluida la portería) parten de cero y que no cuenta con un bloque cerrado de futbolistas. «El tema de la continuidad siempre depende del rendimiento individual del jugador y de las necesidades del equipo. Tengo que evaluar qué me está dando cada jugador y qué necesito en el próximo partido. Para Alcorcón creo que se necesitan cosas diferentes que ante el Águilas», explicó el técnico, confirmando que apurará hasta el último momento para decidir la alineación. «No lo tengo claro aún. Miraremos el último entrenamiento, tengo que revisar algunos comportamientos, pero aún me faltan dos o tres piezas para tenerlo claro. No soy un entrenador de tener un once tipo, de tener once de mi confianza. Quiero ver rendimientos individuales y las necesidades del equipo. Dentro de la misma plantilla saben que les puede tocar dependiendo de lo que el equipo necesite y eso hace que todos estén enchufados. Yo trato de encarar las situaciones para que todos los jugadores piensen que pueden ser útiles tanto desde el inicio como desde el banquillo», concluyó.