Los azulgranas dominan de principio a fin, ofrecen una actuación muy convincente y suman el primer triunfo de la era Albert Rudé. Diego Gómez y Collado, autores de los goles, certifican una victoria que incluso pudo ser más amplia.
2-SD Huesca: Gazzaniga; Víctor García, Fornos (Djetei 74′), Kembo, Salva Ruiz; Gorostidi, Jimmy (Mario García 84′), Pascu (Luismi 64′), Diego Gómez; Douglas (Collado 64′) y Sergi Enrich (Cristian Herrera 74′).
0-Nàstic de Tarragona: Ayesa; Joseda, Fran Gil, Nico Van Rijn, Manel Royo (Pere Marco 78′); Meshak (Borja Sánchez 46′), Montalvo, Eugeni (Toni 64′), Álex Almansa; Carlos Segura (Diego Gómez 72′) y Bakis (Ramírez 72′).
Árbitro: Pacheco Cotero. Amonesta coon tarjeta amarilla a Gorostidi y Djetei por el Huesca y a Joseda, Ramírez, Toni y Pere Marco por el Nàstic y expulsa al visitante Ramírez.
Goles: 1-0, min. 29: Diego Gómez. 2-0, min. 81: Collado.
Incidencias: partido correspondiente a la jornada 10 de Primera RFEF disputado en El Alcoraz ante 4.612 espectadores. Antes del partido se guarda un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en el accidente ferroviario de Toledo.
La SD Huesca ha dado un golpe sobre la mesa con una victoria incontestable ante el Nàstic de Tarragona (2-0) en El Alcoraz. Los azulgranas han firmado uno de sus partidos más completos de la temporada, imponiendo su superioridad desde el primer minuto y sometiendo a un rival que apenas ha encontrado argumentos para discutir el dominio local. Los tantos de Diego Gómez y Collado han premiado el excelente trabajo colectivo de un equipo que ha mostrado una imagen muy diferente, con intensidad, presión, movilidad y capacidad para generar peligro. El resultado, incluso, se ha quedado corto a tenor de los méritos de unos y otros.
El encuentro suponía una nueva oportunidad para que el equipo de Albert Rudé confirmara las buenas sensaciones ofrecidas en la jornada anterior frente al Antequera. El técnico azulgrana apostó por repetir el mismo once, buscando dar continuidad a una propuesta que esta vez encontró su mejor expresión. Desde el pitido inicial, el Huesca tomó el mando, adelantó líneas y dificultó enormemente la salida de balón de un Nàstic que planteó una defensa de cinco jugadores y terminó prácticamente encerrado en su propio campo.
Los oscenses encontraron en las bandas una de sus principales vías de ataque. Douglas, Diego Gómez y Pascu fueron protagonistas de numerosas acciones ofensivas, mientras Enrich y Pascu trabajaban para fijar a los centrales y facilitar las llegadas desde segunda línea. La presión tras pérdida también resultó determinante, permitiendo recuperar numerosos balones en campo contrario y mantener al conjunto catalán lejos de la portería de Gazzaniga.
Pese al dominio, al Huesca le costó inicialmente transformar su superioridad en ocasiones claras. Sin embargo, el paso de los minutos fue aumentando el asedio azulgrana hasta que llegó el merecido premio. En el minuto 29, Gorostidi puso un balón a la espalda de la defensa que Pascu peleó dentro del área. El delantero consiguió controlar y descargar hacia Diego Gómez, que se adelantó a su marcador y conectó un disparo raso que terminó en el fondo de la portería de Ayesa después de rozar en Joseda.
El tanto liberó todavía más a los locales, que continuaron acumulando llegadas. Enrich estuvo cerca de ampliar la ventaja con un potente remate de cabeza a centro de Víctor García, pero Ayesa respondió con una buena intervención. Poco después fue Douglas quien probó fortuna tras una magnífica acción individual en la que consiguió superar a varios defensores antes de obligar nuevamente al guardameta visitante a intervenir. El Nàstic, mientras tanto, apenas conseguía inquietar a Gazzaniga y su principal recurso eran los desplazamientos largos en busca de sus hombres más adelantados.
Tras el descanso, el guion apenas cambió. El Huesca siguió llevando la iniciativa y buscando el segundo tanto para evitar cualquier sorpresa. Douglas continuó siendo una amenaza por la banda derecha y Diego Gómez mantuvo su protagonismo en las acciones ofensivas. En el minuto 53, Rudé solicitó la revisión del FVS por una posible pena máxima sobre Pascu, que había caído cuando intentaba controlar un balón de espaldas. Sin embargo, el colegiado Mario Pacheco no consideró suficiente el contacto y mantuvo su decisión inicial.
La ocasión más peligrosa del Nàstic llegó poco después. Montalvo conectó un remate de cabeza en el interior del área que parecía destinado a convertirse en el empate, pero Gazzaniga protagonizó una intervención espectacular, desviando el balón con ayuda del larguero y evitando que los visitantes encontraran un premio excesivo para lo visto sobre el terreno de juego.
El susto no modificó la propuesta azulgrana. Rudé movió el banquillo para mantener la intensidad y dio entrada a Luismi y Collado, que aportaron frescura al equipo. El Huesca continuó insistiendo y volvió a disponer de una oportunidad importante en las botas de Enrich, que recibió un pase atrás de Víctor García y buscó el gol con un disparo que se marchó rozando el poste. El delantero, que había realizado un notable trabajo durante el encuentro, dejó su sitio posteriormente a Herrera.
El partido necesitaba un segundo gol que hiciera justicia a la superioridad local y este terminó llegando en el minuto 81. Diego Gómez volvió a ser protagonista al recoger un balón en la frontal después de una acción a balón parado. El atacante se sacó un disparo que se estrelló contra el poste y el rechace cayó en los pies de Collado, que no perdonó y empujó el esférico al fondo de la portería para establecer el definitivo 2-0. El banquillo azulgrana celebró con rabia un tanto que premiaba la insistencia de un equipo que había hecho méritos suficientes para cerrar mucho antes el encuentro.
Con el segundo gol, el Huesca pudo afrontar los últimos minutos con mayor tranquilidad. El Nàstic apenas encontró capacidad de reacción y los oscenses controlaron la situación sin pasar por grandes apuros. Ya en el tiempo añadido, el colegiado revisó una acción de Ramírez sobre Salva Ruiz a instancias de Rudé y terminó expulsando al futbolista visitante tras mostrarle la segunda tarjeta amarilla.
El pitido final confirmó una victoria de enorme valor para la SD Huesca, que consigue su tercer triunfo de la temporada y el primero desde la llegada de Albert Rudé. Más allá de los tres puntos, el equipo azulgrana dejó una imagen esperanzadora, recuperando la intensidad, la presión y la fluidez con balón que necesita para competir en la categoría.
El 2-0 permite a los oscenses ganar confianza y acercarse a la zona de playoff, pero sobre todo supone una inyección de autoestima después de un inicio irregular. El Huesca ha encontrado el camino y, si consigue mantener esta versión, tendrá argumentos para mirar hacia los puestos de privilegio de la clasificación.