59Dos errores garrafales de Kembo y Gorostidi condenan a los azulgranas en el Ibercaja Estadio, donde ofrecieron una imagen muy pobre, no dispararon entre los tres palos y terminaron con diez por la expulsión de Diego Gómez.

2-Real Zaragoza: Westerveld; Escudero (Gabilondo, 57´), Diego González, Rubo, Sangalli, Saidu, Peter Ademo, Vadillo (Pau Sans, 57´), Jardí (Cuenca, 69´), Rubén Díez (Ureña, 78´), Delgado (Espiau, 78´).

0-SD Huesca: Gazzaniga; Salva Ruiz, Fornos, Kembo, Víctor García (Marc Aznar, 87´), Gorostidi (Mario García, 55´), Jimmy, Pascu, (Iván, 71´) Douglas (Collado, 55´), Diego Gómez y Enrich (Herrera, 55´).

Goles: 1-0 Min. 22: Delgado. 2-0 Min. 48: Vadillo.

Árbitro: Rubén Ruipérez. Amonestó con tarjeta amarilla a Saidu por parte del Real Zaragoza y a Gorostidi, Kembo, Diego Gómez y Marc Aznar. Expulsó por doble amarilla a Diego Gómez por parte de la SD Huesca.

Incidencias: Partido correspondiente a la undécima jornada del Grupo 2 de Primera RFEF, disputado en el Ibercaja Estadio , Zaragoza, ante 18.125 espectadores. Antes del pitido inicial se realizó un minuto de silencio en memoria de Jesús de Miguel, jugador del Tenerife, recientemente fallecido. En el minuto 9 también se realizó un breve parón por él.

La SD Huesca sufrió una dolorosa derrota en el derbi aragonés ante el Real Zaragoza en una noche para olvidar en el Ibercaja Estadio. El conjunto de Albert Rudé se condenó por sus propios errores y facilitó enormemente el trabajo a un rival que demostró estar un escalón por encima. Dos pérdidas imperdonables en la salida de balón, protagonizadas por Kembo y Gorostidi, terminaron convirtiéndose en los goles de Delgado y Vadillo. Los azulgranas, además, fueron incapaces de generar peligro suficiente y acabaron el encuentro con diez jugadores tras la expulsión de Diego Gómez. Una derrota que supone la primera a domicilio de la temporada y que deja muchas dudas sobre la imagen ofrecida.

El encuentro comenzó con un Real Zaragoza más cómodo sobre el terreno de juego, mientras que al Huesca le costaba hacerse con el control del balón. Los azulgranas se veían obligados a multiplicar esfuerzos para frenar las acometidas locales, especialmente en los balones a la espalda de la defensa. Los primeros minutos fueron de dominio blanquillo, aunque sin demasiadas ocasiones claras.

El Huesca intentó equilibrar el partido a través de las transiciones, pero le faltaba continuidad con el balón y capacidad para superar la presión rival. Y cuando parecía que conseguía contener al Zaragoza, llegó el primer regalo. En el minuto 22, Kembo cometió un error gravísimo en la salida de balón. Jardí aprovechó la pérdida, asistió a Delgado y el delantero batió a Gazzaniga con un disparo cruzado para establecer el 1-0.

El tanto hizo daño a un Huesca que ya estaba teniendo problemas para construir juego. Los de Rudé apenas conseguían enlazar pases en campo contrario y el Zaragoza encontraba demasiadas facilidades para acercarse al área azulgrana. Antes del descanso, los locales pudieron ampliar su ventaja en varias acciones, con Gazzaniga como protagonista de algunas intervenciones poco convincentes. Sangalli llegó a marcar, pero su tanto fue anulado por fuera de juego, al igual que otro gol posterior de Jardí.

La primera parte terminó con ventaja local y con un Huesca que necesitaba cambiar radicalmente su imagen para tener opciones de sacar algo positivo del derbi.

Sin embargo, el comienzo de la segunda mitad resultó todavía más demoledor. Cuando los azulgranas debían dar un paso adelante, volvieron a cometer un error imperdonable. En el minuto 48, Gorostidi entregó el balón atrás sin precisión y Vadillo aprovechó el regalo para superar a Fornos y batir a Gazzaniga con un disparo cruzado. El 2-0 dejaba el encuentro muy cuesta arriba y evidenciaba los problemas del conjunto oscense.

Rudé reaccionó con un triple cambio, dando entrada a Herrera, Collado y Mario García para intentar cambiar la dinámica. El Huesca mejoró ligeramente, pero siguió sin encontrar soluciones ante un Zaragoza bien organizado que controlaba el encuentro sin excesivas dificultades.

La noche todavía se complicó más en el minuto 66, cuando Diego Gómez vio la segunda tarjeta amarilla por una mano al cortar una contra y dejó a su equipo en inferioridad numérica. A partir de ahí, el partido quedó prácticamente sentenciado.

Los azulgranas apenas pudieron inquietar a Westerveld. De hecho, el dato fue especialmente significativo: el Huesca terminó los 94 minutos sin realizar un solo disparo a puerta. Herrera llegó a disponer de una ocasión que terminó invalidada por fuera de juego, mientras que el Zaragoza siguió encontrando espacios para ampliar su ventaja.

Espiau estuvo cerca del tercero en dos ocasiones, primero con un disparo que se estrelló en el palo y después en un mano a mano que resolvió Gazzaniga en el tiempo añadido. El marcador final de 2-0 incluso se quedó corto para los méritos de un Real Zaragoza superior durante buena parte del encuentro.

El Huesca se marchó del Ibercaja Estadio con una derrota merecida, castigado por sus propios errores y por una actuación muy alejada de lo que había mostrado en anteriores jornadas. La primera derrota a domicilio del curso llega además en el peor escenario posible, en un derbi en el que los azulgranas estuvieron lejos de competir al nivel exigido. Una noche para analizar, corregir y recuperar sensaciones si el objetivo sigue siendo pelear por los puestos de playoff.