La plantilla llega al encuentro frente al Rayo Vallecano con buenas sensaciones y una semana de trabajo intensa. La entrenadora insiste en la importancia de mantener la identidad del juego y de gestionar los momentos de presión.
El equipo ultima su preparación para un partido que se presenta como una oportunidad de sumar. El cuerpo técnico ha dedicado la semana a equilibrar carga táctica y recuperación, con el objetivo de llegar al encuentro en las mejores condiciones posibles. La plantilla, consciente del reto, ha mantenido un ambiente de concentración y competitividad en cada sesión, intentando afinar los automatismos que pueden resultar determinantes.
La entrenadora analizó al rival y destacó su capacidad para castigar cualquier desconexión: “Es un equipo muy ordenado y eficiente. Si les das medio metro, te generan peligro. Tendremos que ser inteligentes y muy disciplinadas”, explicó en la previa. Aun así, mostró plena confianza en las suyas y en la evolución que ha visto en las últimas semanas: “El grupo está creciendo. Veo más madurez en los momentos clave y una mayor comprensión del juego que queremos proponer”.
Además, insistió en que el duelo será una prueba para medir el carácter competitivo del equipo: “Queremos ver un equipo valiente, que domine con balón pero que también sepa sufrir cuando toque. En estos partidos se nota quién está preparado para dar un paso adelante”, señaló.
La técnica también hizo hincapié en la importancia de controlar los tiempos del partido y de evitar errores no forzados, un aspecto que han trabajado de forma específica: “Si mantenemos la concentración y no regalamos transiciones, podremos llevar el partido a donde nos interesa. La clave estará en la continuidad y en no perder nuestra identidad”.
Con la plantilla prácticamente al completo y con un ambiente de ambición contenida, el equipo afronta el choque con el convencimiento de que un buen resultado puede marcar un punto de inflexión para lo que queda de temporada.