Pese a la expulsión de Nenadic tras una tangana en el tramo final, el conjunto oscense firmó un partido soberbio liderado por un Ben Tekaya estratosférico (45% de paradas) para tumbar a un rival directo.
30-Villa de Aranda: Vasco Teixiera (p), Arias (1), Alex Berbel (3), Janosi (7), Pedro Martínez, Sladkowski, David López (3) . Siete inicial. Dos Santos (ps) Alberto González (1), Rogonovs (3) Dalmau (3), Poveda, Víctor Megías (1), Juan Tamayo (6), Cardoso (2), Jovic.
34-Bada Huesca: Ben Tekaya (p), Dani Pérez (3), Frank Cordiés (6)Ignacio Suárez (6), Artur Parera (5), Meris (2) ‘Charly’ (1). Siete inicial. Gabor Decsi (ps), Nenadic, Samuel Cordiés (3)De Souza, Ian Moya (1), Óscar García (4), Alfonso Rodríguez (3), Tchitombi, Saa.
Parciales cada cinco minutos: 1-4, 4-9, 5-10, 7-12, 10-14, 11-16 (descanso) 12-17, 16-21, 20-25, 22-27, 26-31, 30-34.
Árbitros: Murillo-García. Excluidos Janosi (8’), Jovic (25’), Sladkowski (44’), Cardoso (roja 49’) por Villa de Aranda; De Souza (20’), Frank Cordiés (46’), Alfonso Rodríguez (49’) y Nenadic (azul 49’).
La victoria del Bada Huesca en el feudo del Villa de Aranda fue de esas que forjan el carácter de un equipo. Ni el ambiente hostil, ni una polémica tangana en el minuto 51, lograron empañar un triunfo vital que permite a los de Nolasco coger aire y doblegar a un contrincante directo en la lucha por la permanencia.
Tensión, rojas y temple
El encuentro marchaba sobre ruedas hasta que, a falta de nueve minutos para el final, el partido se incendió. Un encontronazo entre Cardoso y Samuel Cordiés derivó en una bronca que terminó con el arandino y el baluarte defensivo oscense, Nenadic, camino de los vestuarios.
Con el marcador 22-27 y sin su «mariscal» defensivo, el Bada Huesca se enfrentó a un escenario crítico: una grada que apretaba al máximo y una pareja arbitral titubeante. Sin embargo, los altoaragoneses mantuvieron la cabeza fría y supieron gestionar la renta para cerrar el choque con un 30-34 definitivo.
El muro tunecino
Si hubo un nombre propio en el 40×20, ese fue Ben Tekaya. El guardameta del Bada Huesca cuajó una actuación de época, firmando un 45% de efectividad. Sus intervenciones fueron quirúrgicas: detuvo contragolpes, lanzamientos exteriores y lanzamientos desde los siete metros, desesperando por completo al ataque local.
Una primera mitad de «puro caviar»
El inicio del partido fue una exhibición de balonmano. Bajo la batuta de Ignacio Suárez en la dirección, el Huesca desarmó la defensa arandina con una facilidad pasmosa. El mayor de los hermanos Cordiés volvió a mostrarse implacable, llevando al equipo a un inusual 6-12 en los primeros 18 minutos.
Nolasco aprovechó la ventaja para rotar el banquillo, dando entrada a piezas como Tchitomboi, Ian Moya o Fabricio. Aunque el Villa de Aranda intentó reaccionar variando su defensa a un 5:1, el Bada se marchó al descanso con una cómoda renta de cinco goles (11-16).
Mirando al futuro con optimismo
A pesar de la dureza del choque (que dejó a Frank Cordiés tocado de la rodilla), el equipo sale reforzado. Los dos puntos en Aranda, sumados al empate ante Valladolid, confirman que el Bada Huesca ha puesto una marcha más en este tramo decisivo de la temporada.