Un siete metros detenido por el meta tunecino en el último suspiro certifica una victoria épica ante Nava (25-24). En un duelo de fe contra lógica, el conjunto de Nolasco remonta un inicio desastroso para sumar dos puntos que valen una permanencia.
25-Bada Huesca. Fradj Ben Tekaya, Charly Pérez, Aurelien Morgan-Tchitombi (2), Drasko Nenadic (1), Artur Parera (3), Ignacio Suárez (1), Dani Pérez (2) -siete inicial, Meris Bosnjak (1), Samuel Cordiés (3), Ian Moya (1), Fabricio de Souza (1), Saa Amjaf (2), Alfonso Rodríguez (7), Wilson Davyes (1) y Gabor Decsi.
24-BM Nava: Martins, Ahumada, Carrión, Pereira (4), Bandeira (5), Roca (2), Bonnano (2) -siete inicial- Reig (2), Otero, Marugán (5), Carró (1), Arzoz, Herranz (2), Fernández (1) y Dzmitry Patotski.
Árbitros: Javier Álvarez Mata y Yon Bustamante López. Excluidos el visitante Ahumada y el local Parera.
Incidencias: Gran ambiente en el Palacio de los Deportes, conscientes de lo que se jugaba. Se ha recaudado para la Asociación Izas la Princesa Gigante.
Parciales cada cinco minutos: 1-3, 2-6, 4-8, 6-9, 10-11, 11-12 (descanso) 13-15, 17-16, 18-18, 20-19, 21-22 y 25-24.
Hay victorias que escapan a cualquier análisis táctico y se explican únicamente desde las vísceras. Lo vivido en el Palacio de los Deportes fue un ejercicio de supervivencia extrema, un duelo donde el Bada Huesca decidió que no iba a morir pese a las bajas de Frank Cordiés y Óscar, y ante un Viveros Herol Nava que por momentos pareció muy superior. Al final, cuando el cronómetro dictaba sentencia y el empate amenazaba con castigar el esfuerzo local, emergió la figura de Fradj Ben Tekaya. Con una parada celestial en un siete metros en la última jugada, el tunecino regaló a la afición dos puntos que son puro caviar y que mantienen vivo el sueño de la permanencia.
El inicio del encuentro no presagiaba nada bueno para la parroquia oscense. El siete castellano salió enchufado, encontrando grietas con facilidad en el 6:0 aragonés y castigando cada error hasta poner un 2-6 que pesaba como una losa. Sin embargo, el Huesca empezó a crecer desde el barro, impulsado por el despliegue físico de un Samuel Cordiés que se pegó una paliza de 60 minutos y la contundencia defensiva de Davyes. Gracias a esa resistencia y a la efectividad de Alfonso Rodríguez, que se mostró infalible desde los siete metros bajo una presión asfixiante, los de Nolasco lograron marcharse al descanso con un esperanzador 11-12.
En la reanudación, el Palacio de los Deportes se convirtió en una caldera. En el minuto 37, un gol de Alfonso Rodríguez ponía por primera vez por delante a los aragoneses, desatando los mejores minutos de un Bada que empezaba a creer en la machada. Pese a que el Nava volvió a apretar en el tramo final situándose 21-22, el equipo local tiró de coraje para entrar en los últimos segundos con una mínima ventaja. Fue entonces cuando el destino puso a Ben Tekaya frente al lanzador rival en el punto de penalti. El guardameta adivinó la intención, detuvo el balón y fue sepultado por sus compañeros en una celebración que desbordó emoción. No fue solo una parada; fue el triunfo del corazón sobre la lógica.