La derrota del conjunto oscense frente a Logroño, unida a las victorias de Puente Genil y Nava, certifica el descenso del Bada Huesca a División de Honor Plata después de catorce temporadas en la élite del balonmano español.
25-Bada Huesca: Fradj Ben Tekaya, Charly Pérez (1), Óscar García (2), Aurelien Morgan-Tchitombi (3), Artur Parera (3), Samuel Cordiés (5), Dani Pérez (3) -siete inicial-, Drasko Nenadic, Wilson Davyes, Ignacio Suárez (5), Fabricio de Souza (2), Ian Moya (1), Saa Amjad (1), Alfonso Rodríguez y Gabor Decsi.
31-Logroño La Rioja: Xoan Ledo, Cadarso (5), Miguel Martínez (2), Aitor García (3), Popovic, Pergel (2), Lombardi (2) (siete inicial), Preciado (6), Galán (3), Zarzuela (1), Zaja (1), Álvaro Martínez (8).
Árbitros: Jesús y Jorge Escudero Santiuste. Exclusiones a Davyes (2) y Samu Cordiés de Bada Huesca y Aitor García, Pergel, Zarzuela y Aitor García por Logroño. Roja directa a Josic Zaja de Dicorpebal y a Tchitombi.
Incidencias: Ambientazo en el Palacio de los Deportes, 2.807 espectadores.
Parciales cada cinco minutos: 2-2, 6-7, 8-9, 10-11, 12-14, 14-17 (descanso), 16-18, 18-21, 20-24, 22-25. 24-29 y 25-31 (final).
El Bada Huesca consumó uno de los capítulos más dolorosos de su historia deportiva al certificar matemáticamente su descenso de la Liga ASOBAL tras perder en el Palacio de los Deportes frente a Logroño por 26-31. La victoria de Puente Genil ante Villa de Aranda y el triunfo de Nava terminaron por condenar al conjunto dirigido por José Francisco Nolasco a la División de Honor Plata.
Se apagan así las luces de una etapa histórica iniciada en la temporada 2011/2012, cuando el entonces BM Huesca logró el ascenso a la máxima categoría del balonmano español. Desde aquel inolvidable mes de junio hasta este amargo mayo de 2026, el club oscense ha vivido años de crecimiento, consolidación y prestigio, llegando incluso a competir en Europa y a enfrentarse a algunos de los mejores equipos y jugadores del continente.
La derrota ante Logroño fue el reflejo de muchos de los problemas que han acompañado al equipo durante toda la temporada. El Bada Huesca compitió, mostró entrega y nunca dejó de pelear, empujado además por una afición entregada que llenó el Palacio con 2.807 espectadores. Sin embargo, volvió a mostrar fragilidad en los momentos decisivos, acumulando errores ofensivos, pérdidas y lanzamientos fallados que terminaron por facilitar el triunfo de un rival superior y mucho más sólido.
El encuentro se mantuvo equilibrado durante muchos minutos, pero Logroño supo aprovechar cada desconexión de los oscenses para abrir brecha en el marcador. Mientras tanto, la atención también estaba puesta en lo que ocurría en otras pistas. El triunfo agónico de Puente Genil terminó por desatar la resignación en un Palacio que veía cómo se escapaban las últimas opciones de permanencia.
El descenso no se explica únicamente por esta derrota. El Bada Huesca ha arrastrado durante toda la campaña una pesada carga de lesiones y falta de continuidad. El equipo nunca pudo contar con su bloque al completo y perdió numerosos puntos en partidos directos ante rivales de su misma pelea. La mala fortuna volvió a aparecer incluso antes de este encuentro con la lesión de Meris en el entrenamiento del jueves.
Pese al golpe, el club todavía tiene por delante una última jornada liguera y la disputa de la Final a 8 de la Copa del Rey, competición con la que intentará cerrar con dignidad una temporada marcada por el sufrimiento.
Ahora llega el momento de reconstruir el proyecto, analizar errores y volver a levantarse con el objetivo de regresar cuanto antes a la ASOBAL, lugar donde el balonmano oscense ha escrito algunas de las páginas más brillantes de su historia.